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 CAPITAL DE LOS ALPES

Situada al oeste de Austria y localizada en el valle del Inn, desde las cimas de la majestuosa cordillera norte, el ajetreo de Innsbruck parece lejano. Pero en realidad está muy cerca. En ninguna otra parte los límites entre la cultura urbana y el entorno montañoso se encuentran tan cerca como aquí. En escasos minutos el tren de la cordillera norte traslada a los visitantes de la ciudad alpina a las montañas y una vez allí, contemplar las cumbres de los Alpes y hasta la cercana Italia. Visión que abre una perspectiva perfecta de un paisaje completamente maduro culturalmente en medio del sosiego y el encanto de la propia naturaleza.

Innsbruck, cuyo nombre significa “el puente sobre el Inn”, está ubicada en el Tirol, muy cerca de sus vecinos italianos y alemanes, y ya fue mencionada con este nombre al filo de 1138.
Cuatro características pueden definirla perfectamente: Alpina, urbana, cultural y deportiva.
No existe motivo de inquietud para quien llega hasta este maravilloso lugar. Tanto en Innsbruck como en sus aldeas próximas, se puede disfrutar tanto de la ciudad como de la montaña, sin necesidad de elegir entre una opción u otra. ¿Qué otra ciudad permite llegar en menos de media hora desde su centro histórico medieval hasta más de 2000 metros de altitud? Sólo en Innsbruck, la capital de los Alpes.

UNA CIUDAD CON CARÁCTER
Una ciudad con nueve siglos de historia, rodeada de bosques y montañas, tiene mucho que contar y también mucho que enseñar. Merece, por tanto, una detenida visita.
Partiendo del casco antiguo, el primer punto de referencia bien puede ser el famoso “Tejado de Oro”. Edificio construido en 1420 por Federico IV como residencia de los príncipes del Tirol, del que llama poderosamente la atención el balcón de gala cubierto con 2.657 tejas de cobre doradas, añadido por el emperador Maximiliano I, y terminado en 1500, así como los frescos en el mismo balcón y en la tribuna, escudos y relieves de bailarines.
Su museo alberga la cámara del tesoro del emperador Maximiliano I con obras originales tales como retratos, armaduras, medallones y piezas de orfebrería. Sin duda, la vida y obra de este monarca parecen cobrar vida en este espacio.
El siguiente paso es el Stadtturm, la torre de la ciudad. Construida alrededor de 1440 tiene el tejado renacentista del siglo XVI. Vista magnífica sobre el resto de tejados de la ciudad y el omnipresente panorama alpino.
La Casa Helbling, en su estructura casa señorial gótica del siglo XV. La fachada fue decorada tres siglos después con estucos del barroco tardío por artistas de la escuela de Wessobrunn. En la actualidad alberga viviendas y comercios.
El Castillo de Ottoburg es un torreón gótico en la muralla de la ciudad (construido en 1494). Hoy convertido en restaurante.
El Archivo-Museo de Innsbruck varía cada medio año sus diferentes exposiciones sobre temas relacionados con la historia de la ciudad.
La catedral de Santiago, construida entre 1717 y 1724 en estilo barroco, como remodelación de una iglesia anterior gótica. Merecen admirarse los frescos del techo y estucos de los hermanos Asam. Un cuadro de María Auxiliadora de Lucas Cranach el Viejo, el mausoleo del archiduque Maximiliano III, el Gran Maestre de la Orden Teutónica de Caspar Gras (1620).
Otro de los enclaves interesantes es el Palacio Imperial (Kaiserliche Hofburg), construido en estilo gótico tardío (a partir de 1460), primero bajo el archiduque Segismundo el Rico, y después bajo el emperador Maximiliano I. Fue remodelado por la emperatriz María Teresa (1754-73), con salón de gala, capilla y diferentes salones. Este lugar fue escenario de la boda de Leopoldo II con María Luisa en 1765.
Realmente curiosa la visita al Museo de Arte Popular que expone la colección de arte más importante de los Alpes con salas de estar rústicas, muebles, trajes populares, utensilios agrícolas, máscaras de carnaval y belenes navideños.
La Iglesia de la Corte, construida entre 1555 y 1565 por Fernando I, alberga el mausoleo imperial alemán más importante (cenotafio de Maximiliano I) además de una veintena de estatuas de bronce de tamaño sobrenatural.
Asimismo, destacan en su interior: El órgano de Ebert del año 1558, mundialmente famoso monumento musical. Capilla de Plata y su órgano renacentista, así como las tumbas del archiduque Fernando II y de Filipina Welter. El Altar Mayor es de plata.
La estatua más antigua conservada al norte de los Alpes de un caballo en corveta, es la del archiduque Leopoldo V, príncipe del Tirol. Completan esta fuente figuras de diosas y divinidades marinas. Obra de Caspar Gras (1623-30).
La Columna de Santa Ana es otro de los puntos de referencia de la ciudad. Fue construida en 1704-06 por las Cortes del Tirol para conmemorar la defensa del ataque de las tropas bávaras (1703) y junto a la imagen principal se encuentran la de los santos patronos del Tirol. Constituye, junto con el Arco de Triunfo, uno de los monumentos más destacados de la popular calle Maria-Theresien Strabe.
Otros puntos de interés son: el Jardín Imperial (Hofgarten), la Universidad Vieja y la Iglesia de los Jesuitas, la nueva sinagoga, el Museo de Cazadores Imperiales, la Colegiata de Wilten y la basílica, lugar de peregrinación desde el siglo IV, así como el curioso Museo de la Campana, el de Arqueología Clásica y el de los ferrocarriles locales.

CULTURA Y NATURALEZA
Esquiar de día y luego acudir a la ópera; hacer senderismo y después visitar una exposición de arte; o bien acudir al Teatro Nacional y a la infinidad de conciertos que celebran durante el año… viene a significar que en Innsbruck la cultura y la naturaleza van de la mano de una forma habitual.
Primero una excursión alpina, luego un paseo por la ciudad -o viceversa-. En esta ciudad se puede combinar perfectamente cualquier tipo de actividades. Ir de compras por el centro de la urbe y descansar en uno de los muchos cafés con terraza y jardín, aparte de realizar diferentes rutas para descubrir los tesoros artísticos y culturales. Todo es posible.
Durante el verano, en Innsbruck se pueden descubrir los prados alpinos y las montañas que envuelven la ciudad. En los alrededores hay más de un centenar de kilómetros de rutas ciclistas de diferentes niveles de dificultad. Quien busca retos más difíciles, puede escoger entre bike-trails, vias ferratas, parapente, rafting, bob de verano, bungy-jumping y muchas otras divertidas actividades.
Todo ello sin olvidar a los niños, los cuales pueden acudir a numerosos funparks, skateparks y bikeparks, aparte de los campos de golf y centros de equitación.
En invierno, saliendo del centro de la ciudad con los esquís o el snowboard sobre los hombros, veinte minutos después los funiculares trasladan al visitante a las nevadas laderas de Nordkette-Seegrube y del Nitro Skylinepark, bajo un cielo de color azul intenso y con panorámicas sobre la ciudad y todo el entorno. En lo más alto se puede disfrutar de unas vistas absolutamente incomparables, especialmente del valle del río Inn, así como de los Alpes tiroleses, no en balde quien llega hasta este punto se encuentra en el corazón del parque alpino del Karwendel. Con sus 727 kilómetros cuadrados de superficie es la zona protegida más grande de todo el Tirol y, sin duda, uno de los paisajes más impresionantes del país. Un entorno en estado virgen con ese toque hospitalario tan propio de la región: muchos senderos llevan a acogedoras cabañas y refugios de montaña y otros llevan a los bosques primarios.
Al otro lado de Innsbruck, la montaña Patscherkofel despliega todo su encanto invernal: la montaña olímpica atrae con un snowpark, un área para niños y esquí nocturno. Los anillos olímpicos están también presentes en el Axamer Lizum y Kühtai, a más de dos mil metros de altitud, y si se asciende mil metros más, hasta el glaciar Stubai, se pueden contemplar más de un centenar de cumbres con altitudes superiores a los tres mil metros.

LAS ALDEAS DE INNSBRUCK
¿Vacaciones en un típico pueblo tirolés? Visitar lugares de interés, asistir a un congreso o hacer negocios en la ciudad y alojarse en el campo, rodeado de verdes prados o de paisajes nevados. Todo ello es posible. Las aldeas de Innsbruck tienen una ubicación inmejorable.
Algunas están situadas justo a las afueras de la ciudad, con fácil acceso al centro en transporte público. Otras están escondidas entre suaves colinas o en lo alto de los valles. Algunas han sido sedes olímpicas, otras son menos conocidas, pero mantienen intacto todo su encanto original.
Todos son lugares perfectos para unas vacaciones en familia y para una estancia dedicada a la práctica de los deportes de verano y de invierno. Sin olvidar estancias de wellness y buena gastronomía en el hotel o en un apartamento, durante una estancia en una granja o en auto-caravana y en el camping.
Respirar hondo, aroma de campo, pero con vistas a la ciudad. ¡Así son las vacaciones en el Tirol! 

ALGUNAS RECOMENDACIONES
Recomendable, sin duda alguna, las obras de la mundialmente famosa arquitecta Zaha Hadid, que creó para Innsbruck el trampolín de saltos de esquí de Bergisel y las estaciones de los teleféricos. Sin olvidar los mundos de cristal Swarovski y la galería Taxis Palais, que en conjunto vienen a demostrar la calidad de esta ciudad cultural contemporánea.
El Zoo Alpino es el zoológico de Europa situado a mayor altitud y quien desee ver la curiosidad de como se construye una campana, no debe dejar de acudir al Museo Grassmayr.
La alta cocina de Innsbruck tiene una cita en el restaurante Lichtblick o en el Europa Stüberl.
Por supuesto, son múltiples las actividades culturales a las que se puede acudir en cualquier época del año: festivales de danza, conciertos al aire libre, festivales de música antigua… y si la estancia coincide con la etapa navideña no hay que perderse los multicolores mercadillos de Navidad. Son todo un encanto.
Punto final y muy importante a tener en cuenta: el clima. Debido a su altitud y posición en Europa central, Innsbruck tiene un clima hemiboreal, que sitúa a la ciudad en la misma zona climática que Moscú, Estocolmo o Montreal. La temperatura media anual suele ser de 9ºC.
El clima en verano es un tanto impredecible, un día puede ser fresco y lluvioso con temperaturas rondando los 15-16ºC., mientras que el siguiente puede ser caluroso y soleado con temperaturas por encima de los 30ºC. De todas formas, a cualquier hora durante las noches de verano se mantiene bastante fresco y la temperatura baja de los 10ºC. 
Los inviernos son más fríos que en la mayoría de las ciudades europeas, con una temperatura mínima media en enero de -7ºC. y habitualmente lleva aparejada grandes nevadas.

Si las vacaciones en Austria son sinónimo de experiencias inolvidables en lugares únicos, Innsbruck, su cultura, sus paisajes, y la posibilidad de desarrollar infinidad de actividades, tanto en invierno como en verano, suponen como una sensación de vivir que de inmediato se transmite al sumergirse en su ambiente.
           
(Ver interesante colección gráfica de este reportaje en GALERIA DE FOTOS)