COSTA SWAHILI



A TRAVÉS DEL OCÉANO ÍNDICO


Durante siglos, la costa del este de África mantuvo estrechas relaciones desde Somalia a Mozambique, y las islas de Comores y Madagascar, puestas de manifiesto en la arquitectura de las poblaciones swahili, a menudo en ruinas. Estas ciudades son el testimonio de una larga historia de esta cultura.
El urbanismo swahili se fue nutriendo durante siglos de sus relaciones con los países asiáticos con los que sus comerciantes mantenían continua relación. En los terrenos cultural y arquitectónico, los comerciantes swahili alcanzaron su mayor apogeo durante el siglo XV, lo que se llamaría la "Edad de Oro" de la civilización swahili. Mogadishu, Paté, Lamu, Mombasa y Zanzibar son algunas de las ciudades que alcanzaron gran esplendor en ese tiempo.
Los geógrafos árabes conocian las costas de África Oriental como el pais de "Zinji", palabra que hacía ilusión al color negro de la piel de los nativos. Alrededor del 500 dC los primeros comerciantes árabes desembarcaron en éste rincón del océano Índico y comenzaron un largo proceso de colonización en el que introdujeron su cultura, mezquitas, religión, sus bazares...
A partir del siglo IX, comenzó la fundación de ciudades como Pate, Lamu y Malindi, que dieron lugar a una nueva civilización arábigo-bantú con características propias, entre ellas un nuevo idioma: el Kiswahili. Nació como resultado de la mezcla entre la gramática bantú y el vocabulario árabe, e inicialmente se escribía con caracteres arábigos. La palabra swahili es una derivación del plural del árabe sahel, que significa "costa". Siglos después, adaptada al alfabeto latino, se convertiría en la lengua más hablada en el este de África. Los mercaderes encontraron aquí un fértil territorio para sus negocios, explotando las riquezas de estas tierras vírgenes. Fué en esta época cuando comenzó el comercio de esclavos, de los que los árabes se apoderaban en sus caravanas hacia el interior. Las rutas así definidas fueron durante siglos, las únicas transitadas tierra adentro, siendo utilizadas por los primeros exploradores europeos que llegarían cientos de años más tarde
las rutas marítimas de este naciente comercio, unieron la costa oriental africana con las Indias. Los tejidos y otros productos manufacturados que los marinos traían de los paises árabes, de la India o de China eran intercambiados por hierro, marfil, oro o esclavos, proporcionando a esta región un desarrollo floreciente que pervivió sin interferencias hasta la llegada de los portugueses. A estos flujos comerciales se unieron los persas, que llegaban a la costa empujados por los monzones en sus dhows de vela latina. en el siglo XIV los mercaderes persas fundaron la ciudad de Mombasa, Chino y malayos también visitaron estas costas, aprovechando las rutas establecidas en esta edad de oro del este africano. El comercio de esclavos dió lugar a la diseminación de los indígenas de África por todo el litoral del Índico y sus áreas de influencia. En Mesopotámia e incluso en el sur de China vivieron esclavos africanos desde hace 800 años.
las presencia de los nuevos colonos también dejó una perdurable huella en le costa de Kenia: hoy aún habitan en esta región unos 40.000 descendientes de aquellos primeros mercaderes árabes. Sin embargo la influencia de las Indias Orientales fué escasamente significativa en esta época, a pesar de que durante los últimos 2000 años existieron pequeños asentamientos en la cosata. En la actualidad la mayor parte de la comunidad india de Kenia, hindúes, sikhs, musulmanes y goanos tiene su origen en los días de la British East Africa

LAMU (KENYA)

La antigua ciudad de Lamu, en Kenya, 200 km al norte de Mombasa, es la más antigua y mejor conservada ciudad swahili del África oriental, manteniendo sus funciones tradicionales. Construida en piedra de coral y madera de mangle, la población se caracteriza por la simplicidad de sus formas estructurales, enriquecida con patios interiores, barandillas y puertas de madera artísticamente talladas. Lamu es aún el centro de los principales festivales religiosos musulmanes desde el siglo XIX y se volvió en un importante centro de estudio de las culturas islámicas y swahili.
La estructura urbana de Lamu demuestra claramente las influencias que se unieron a lo largo de los siglos, a partir de Europa, Arabia e India, usando las técnicas tradicionales swahili para producir una cultura distinta. El crecimiento y decadencia de los puertos de la costa oriental de África es la interacción entre los bantúes, árabes, persas, indios y europeos representa una fase importante, tanto desde el punto de vista cultural como económico en la historia de la región, con su expresión más elevada en la antigua Lamu.

MALINDI (KENYA)

Malindi (antiguamente conocido como Melinde) es una ciudad de la bahía de Malindi en la boca del río Galana, que desemboca en el océano Índico, en la costa de Kenya. Está a 120 kilómetros al noreste de Mombasa. Su población es de alrededor de 117.735 habitantes Es la capital del distrito de Malindi.
El turismo es la principal fuente de ingresos e industria. La ciudad es muy popular entre turistas italianos. Malindi sirve como nexo con un aeropuerto nacional y un camino entre Mombasa y Lamu. Los recursos cercanos de Watamu y las ruinas de Gedi (también conocido como Gede) están situados al sur. La boca del río Sabaki radica en el norte de Malindi. Los Parques Nacionales de  Watamu y Malindi Marine forman una continua zona costera protegida al sur de Malindi. El área muestra ejemplos clásicos de arquitectura swahili.
Malindi fué un poblado swahili desde el siglo XIV y tradicionalmente una ciudad portuária codiciada y dominada por potencias extranjeras. En 1414 la ciudad fué visitada por la flota china del explorador Zheng He. el gobernador de Malindi curiosamente envió un emisario personal junto con una jirafa como regalo a China.
Cuando el explorador portugués Vasco da Gama llegó a Malindi sus autordades se reunieron en 1498 para firmar un acuerdo comercial y contratar un guia para el viaje hacia la Inida, para conmemorarlo se erigió un pilar de coral. En 1499 los portugueses establecieron un puesto comercial  en malindi que sriviño como una parada en el camino hacia la India.
Una iglesia data de ésta época. El pilar sigue hoy dia en pié pero han sido reclamadas tareas de restauración pues la erosión del suelo, podría hacer caer el pilar al océano.

ISLA DE PEMBA (TANZANIA)

Es una isla que forma parte del archipiélago de Zanzíbar, localizada cerca de la costa oriental de África, en aguas del océano Índico. Se sitúa a 50 km al norte de la isla de Unguja, y a otros 50 km de la costa africana. Las islas de Pemba, Unguja y la Isla de Mafia son las tres principales que conforman el archipiélago de Zanzíbar o Islas de las Especias.
En la década de los 1960, Zanzíbar se unió a la antigua colonia de Tanganika para formar el nuevo estado de Tanzania. Cuenta con una población aproximada de 362.000 habitantes, con una superficie de 984 km².

DAR  ES-SALAM (TANZANIA)

Es la ciudad más poblada de Tanzania, situada en la costa este del continente africano. Fue la capital del país desde 1974 hasta 1996, cuando fue relevada por la ciudad de Dodoma. Había sido anteriormente la capital de la colonia de África Oriental Alemana, posteriormente del protectorado británico de Tanganika, y de la república de Tanganika tras su independencia en 1963.
Es la mayor ciudad y la más rica de Tanzania, además de ser el principal centro económico y educativo y el más importante puerto del país, a través del cual se exportan gran parte de los productos agrícolas y minerales que se producen en la zona.
En 1859. Albert Roscher de Hamburgo, se convirtió en el primer europeo en llegar a Mzizima (ciudad saludable). En 1862 el sultán Majid de Zanzíbar fundó la ciudad. En 1866, el sultán Seyyid Majid de Zanzínar le dió su actual nombre a la ciudad, una frase árabe que significa refugio de paz. África Oriental Alemana pasó a manos británicas durante la primera guerra mundial y desde entonces pasó a denominarse Tanganika. Dar es-Salaam se mantuvo como centro administrativo y comercial del territorio. 
Bajo mando indirecto británico, se desarrollaron diferentes áreas de la ciudad a cierta distancia de su centro, como Oyster Bay, en la que vivian habitantes de origen europeo o Kariakoo, existiendo también a partir de aquella época una importante colonia de asiáticos.
Tras la segunda guerra mundial, la ciudad experimentó una etapa de rápido crecimiento. El desarrollo político de partidos como la Unión Nacional Africana de Tanganika, condujeron a Tanganika a obtener la independéncia de su metrópoli en diciembre de 1961.
Dar es-Salaam sirvió de capital también cuando en 1964 Tanganika y Zanzíbar se unieron para formar Tanzania. 
A partir de 1973 se iniciaron los planes para trasladar la capitalidad del país a Dodoma, una iudad en el interior del Tanzania, situada justo en el centro del pais, pero el proceso de traslado áun no se ha completado, continuando Dar es-Salaam como la ciudad más importante del pais, La ciudad dejó de ser oficialmente capital en 1996. 

Estando ubicada tan cerca de la línea ecuatorial y del cálido Océano Índico, la ciudad experimenta generalmente condiciones climáticas tropicales, caracterizadas por un tiempo cálido y húmedo durante la mayor parte del año. Las precipitaciones anuales rondan los 1100mm aproximadamente, habiendo en un año normal dos estaciones lluviosas diferentes: las lluvias largas, que se dan durante Abril y Mayo, y las lluvias cortas, presentes durante Octubre y Noviembre.
El centro de Dar es-Salam es un área comercial activa de la ciudad. El centro incluye varias empresas y negocios cuyos propietarios son generalmente del Oriente Medio y el subcontinente indio. Durante el día se da una gran actividad por parte del tráfico, los trabajadores, los mercaderes y los vendedores ambulantes. Sin embargo, por la noche el área es silenciosa ya que la vida nocturna de la ciudad se localiza en otros distritos residenciales.
Las distintas etnias de Dar es-Salam no suelen cruzarse. La ciudad se está expandiendo y asimismo se exige más a la infraestructura de transportes junto con un aumento en la población urbana.
Debido al crecimiento de inmigrantes y la importancia del turismo, el número de restaurantes ha aumento recientemente. La ciudad ofrece una variedad de comidas además de la autóctona, desde barbacoa tanzaniana con opciones que incluyen el Nyama Choma (carne asada) y el Mishkaki (kebab), junto con la cocina zanzibariana e india, hasta comidas de todo el globo como la comida china, tailandesa, turca, italiana y japonesa.
BONGOYO (TANZANIA)

Es una isla deshabitada en Tanzania, situada a 2,5 kms al norte de la ciudad más grande del pais, Dar es Salaam. Es la más visitada de las cuatro islas de la Reserva marina y un lugar de excursión popular para los turistas y residentes de ése pais, sobretodo para bucear y tomar el Sol. La isla se encuentra cerca de la Península Msasani (en el distrito de Kinondoni en la ciudad) y es accesible por medio de un paseo de 30 minutos en bote desde el continente. El punto de partida para la mayoría de los visitantes a la isla es complejo hotelero en el lado occidental de la Península Msasani.
La isla tiene una costa muy rocosa y sólo dos playas. La isla entera (aparte de las playas) está cubierta por densos bosques y tiene algunos senderos para caminar, pero con el riesgo de que sólo unas pocas personas pasan por allí. El terreno es un poco peligroso, con rocas afiladas. En el centro de la isla se encuentran los restos de un edificio colonial alemán. El Océano Indico ha penetrado en la costa norte de la isla, creando una laguna a lo largo de cuyas orillas hay algunos manglares.
ISLA MBUDYA  (TANZANIA)
Es una isla deshabitada en Tanzania, al norte de la capital del país, Dar es Salaam y es una de las cuatro islas de la Reserva Marina Dar es Salaam (DMR).
La isla se encuentra cerca del balneario y de la comunidad pesquera de Kunduchi y es accesible por medio de un paseo en lancha de 20 minutos cruzando desde el continente. Por tanto, se realizan excursiones para turistas y residentes de Tanzania, con una gran variedad de actividades de tiempo libre, como sitio para tomar el sol, practicar buceo, realizar paseos, etc.
ISLA DE MAFIA (TANZANIA)
Forma parte del archipiélago de Zanzíbar junto con las islas de Unguja y Pemba. Uno de los pocos parques naturales del mundo en los que se puede nadar junto a los tiburones ballena. Isla de Mafia, nadie puede ni tan siquiera llegar a imaginar que, una palabra tan llena de connotaciones violentas puede esconder un auténtico paraíso. En la actualidad, la isla vive exclusivamente del turismo.
Un paseo por estas islas supone un auténtico atractivo y desde el punto de vista turístico, un destino excepcional.

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O R E G Ó N



MUCHO COUNTRY EN EL OESTE
Los turistas que van a Norteamérica lo saben ya desde hace mucho tiempo. Oregón es uno de los lugares que más vale la pena visitar en ese país que no es precisamente pobre en atracciones. Ello es valedero para las personas más bien pasivas, que sólo buscan distensión y quieren olvidarse de la rutina cotidiana, allí donde hay mucho “country”  (es decir sencillez rústica de vida campestre) y escaso peligro de tropezarse con el vecino. Las personas activas, por su parte, encuentran allí un El Dorado para dar rienda suelta a sus ímpetus. Los montañeros, nadadores, esquiadores, pescadores de caña, jugadores de golf, piragüistas… A todos ellos les ofrece Oregón una plenitud de oportunidades.
Unos pocos datos indican por qué éste es un país turístico de posibilidades ilimitadas: con alrededor de 350.000 kilómetros cuadrados de superficie, existen variedad de paisajes y en la escasa densidad demográfica se basa la fórmula de Oregón respecto a la libertad, lejanía aventura y esparcimiento.
Millones de turistas extranjeros suelen visitar los Estados Unidos, ese país que, en su combinación de infraestructura perfecta, estándar de prestaciones de servicios y diversidad inagotable de ofertas turísticas, no encuentran parangón en todo el mundo. Nueva York, California o Florida siguen siendo objetivos resultantes de nostalgias extranjeras hacia países lejanos. A este respecto, Oregón prospera a escondidas, sin embargo, puede competir con otros lugares turísticos mucho más populares. Aparte de los encantos específicos de sus paisajes, este estado federado del noroeste ofrece una impresión de tipo más general; las vastas extensiones de Norteamérica con su enorme variedad no se pueden reducir a unas pocas imágenes tipificadas. Pues lo que uno considere en algún lugar como característico de Estados Unidos o de los norteamericanos, puede ser todo lo contrario en otro lugar del país.
Así, Oregón es también sólo una de las muchas “otras Norteaméricas”, una faceta del calidoscopio multicolor, en constante transformación, de una gran nación en la que para el visitante hay infinidad de cosas por descubrir.

CASI UN MICROCOSMO
De todos los estados federados de Estados Unidos, Oregón es sin duda el que corresponde mejor a la idea de “microcosmo de la nación”. Con excepción de zonas pantanosas y selvas tropicales, allí  uno encuentra casi todo tipo de tipografía y vegetación. Costas marinas, bosques, altiplanos desérticos o fértiles campos de cereales; todo ello está representado, a menudo de modo impresionante, dentro de este estado del noroeste junto al Pacífico.
Con mayor frecuencia se ensalza la belleza de la costa, de 640 kilómetros de longitud, atacada tan violentamente por el oleaje, que hace parecer errónea la denominación de “Océano Pacífico”. Ante esta costa hay hasta Hokkaido, al norte del Japón, 9.600 kilómetros de mar no interrumpidos por ninguna isla, ni arrecife. En esta casi interminable extensión oceánica se originas innumerables temporales que producen olas y mareas gigantescas; de ellas, una buena parte ataca la costa de Oregón.
Ese mar violento causa a menudo preocupación a pescaderos y marinos. Sin embargo, es un placer irresistible para turistas y fotógrafos. Las llamadas “chimeneas marinas”, columnas de acantilado elevadas que se encuentran ante diversos tramos de costa, son rompeolas naturales que en esos lugares doman las furiosas mareas y dividen el oleaje en pequeñas corrientes hasta la tierra firme. Entre los acantilados de los promontorios se alzan innumerables faros a menudo envueltos por la niebla. Los espesos bosques y las verdes praderas se extienden audazmente hasta los extremos de los escarpados acantilados.
La reputación de Oregón de ser pródigo en precipitaciones es especialmente acertada en su zona costera, frecuentemente cubierta de neblina y nubes. Anualmente caen 250 cm3 de lluvia en la costa y todavía más en las cordilleras. A pesar de este alto grado de humedad, es exagerado ese conocido chascarrillo de que “los de Oregón no se ponen morenos de sol, sino que se oxidan”.
Sin embargo, no toda su costa está salvajemente recortada: entre Coos Bay y Florence hay unos 60 kilómetros de dunas. Oregón posee en total más de 400 kilómetros de playas; algunas de ellas son calas fácilmente protegidas por acantilados y, por consiguiente, de difícil acceso, otras son llanas y muy extendidas, ideales para deportistas acuáticos y los que se dedican a recoger madera arrojada a la costa y conchas de moluscos. La mejor temporada para los bañistas es el otoño, de días cálidos y tiempo estable, con mucho sol y poco viento.
Repartidos por todo Oregón se encuentran parques bien cuidados, así como zonas de reposo y esparcimiento (muchas de ellas cerca de las playas), que proporcionan gran placer a excursionistas y aficionados al picnic. Como es natural, este estado norteamericano “especializado en las vacaciones” ofrece una amplia gama de prestaciones de servicio orientadas al turismo, que abarcan desde lodges exclusivos en el reservado indio, innumerables hoteles o moteles, instalaciones deportivas (los campos de golf son muy buenos) y empresas que alquilan todo lo que no se puede llevar en la maleta (incluso una piragua). hasta otros detalles menos importantes, pero muy agradables, como servicios informativos telefónicos, cafeterías con lunch-box-service o lavanderías automáticas.

AGUAS, MONTAÑAS Y ERUPCIONES
La hidrografía de Oregón no es menos famosa que sus costas marinas. El caudaloso río Columbia que en el norte marca gran parte de la frontera con el estado federado de Washington, ve frenado su impetuoso deseo de alcanzar el mar por medio de diversos pantanos y embalses. En el este, junto a la frontera con Idaho, el Snake River abre en el paisaje barrancos profundos y estrechos con la audacia de un genio del arte arquitectónico. En el interior del país, los innumerables ríos, con una plétora de lagos cristalinos, cascadas estrepitosas y rápidos impetuosos, ofrecen variedades extraordinarias. Algunos de esos ríos representan un desafío del agitado líquido elemento a los expertos apasionados del piragüismo. Para el que quiera economizar sus reservas de adrenalina, también hay muchos lugares de aguas tranquilas donde poder bogar sosegadamente.
La topografía de Oregón está subdividida del norte al sur por la cordillera Cascade, encontrándose un tercio del país en el lado de la costa, al oeste. Esa cordillera es todavía muy joven desde el punto de vista geológico y su origen volcánico lo indican las fuertes dislocaciones de la corteza terrestre. El Mount St.Helens, que hizo observar de modo explosivo su existencia a la prensa internacional, se puede reconocer claramente desde el norte de Oregón, a pesar de pertenecer ya al estado de Washington.
La herencia volcánica se presenta sin duda en su forma más bella en el Cráter Lake. El cráter, de forma casi exactamente circular, se ha llenado de agua azul oscura; su superficie es como un espejo y el visitante de inmediato presiente la gran profundidad de este majestuoso lago volcánico que, no sin razón, se ha convertido en un centro turístico muy popular.

VIÑEDOS Y TERRENOS YERMOS, HUERTOS Y BOSQUES
A pesar de que los espesos bosques oscuros, tan abundantes en las montañas, junto con el turismo y la industria pesquera representan los pilares económicos de este estado, la fruticultura y la producción vinícola también tienen gran importancia. Los viñedos, cada vez más numerosos, en los valles de los ríos Umpqua y Villamette proporcionan vinos de calidad, entre los que figuran clases como Chardonnay, Riesling y Cabernet Sauvignon.
Un clima extraordinariamente moderado en las postrimerías del verano y en otoño (es comparable con el del centro de Europa) se encarga de que los vinos de Oregón ofrezcan una relación satisfactoriamente equilibrada entre su acidez y graduación glucométrica. Las empresas viticultoras, bastante jóvenes y mayormente pequeñas, reciben siempre gustosamente a los visitantes aficionados al vino.
En la región costera septentrional se hace posible una agradable combinación de queso y vino, pues en torno a Tillamook se produce un famoso cheddar.  Los visitantes sibaritas se abastecen de queso y vino producidos allí, los empaquetan junto con pan recién salido del horno y sabrosos mariscos, y se buscan algún lugar para disfrutar de un inolvidable picnic. Y el aire puro del mar se encarga de disimular el apetito.
Un placer para la vista es el panorama que ofrece en primavera el Mount Hood cubierto de nieve (al este de Portland), que se alza entre un mar de árboles frutales en flor. En esa montaña se celebran competiciones de esquí incluso en verano.
Al contrario del oeste, rico en precipitaciones, la parte oriental es bastante seca. Allí, resulta fácil encontrar extensas instalaciones de riego que hacen posible una agricultura muy próspera. En cambio, en el rincón sudeste de Oregón predominan los paisajes áridos, donde los rebaños encuentran amplios pastos delimitados por cordilleras. Los aficionados a las películas del Oeste creen hallarse de repente en Arizona o Nuevo México. Sin embargo, sigue siendo todavía Oregón, con un paisaje sorprendentemente nuevo.

INDIOS Y BÁVAROS
En Pórtland, la ciudad más grande de Oregón, el visitante percibe un hálito de austeridad característica de Nueva Inglaterra. La ciudad fue fundada hace casi doscientos años por emigrantes yanquis. Por consiguiente, la tendencia política más bien conservadora de este estado tiene tradición histórica. También el nombre de la única ciudad grande de Oregón proviene de los emigrantes de Nueva Inglaterra. El hombre que, echando una moneda al aire, adquirió el derecho de elegir el nombre procedía casualmente de Portland/Maine. Si la moneda hubiera dado una vuelta más, esa próspera ciudad situada en la confluencia de los ríos Willamette y Columbia, sería conocida con el nombre de Boston/Oregón.
También en el interior del país se hace notar la influencia de Nueva Inglaterra; por ejemplo, se reconoce en el estilo arquitectónico del hermoso puente cubierto. En el nordeste, este tipo de construcción era adecuado para mantener el puente exento de nieve, más tarde se utilizaba incluso en regiones donde nieva raramente.
Al espíritu de individualidad del que se enorgullecen los habitantes de Oregón, han contribuido ciertamente diferentes influencias étnicas. Entre los diversos grupos de emigrantes destacaban con fuerza: británicos de Nueva Inglaterra, franco-canadienses procedentes del norte y alemanes, principalmente bávaros. Astoria fue la primera colonia, cuyo origen era un establecimiento comercial de los tratantes de pieles. Allí predominaban los escandinavos. Más tarde llegaron los vascos, que aportaron al país su pronunciado talento en la cría de ovejas. Y naturalmente, sin olvidar a los oriundos del país, los indios de diversas tribus.
Si se toman por base normas europeas, los indios de Oregón tienen una historia poco larga. Sin embargo, no hay duda de que contribuido a enriquecer las tradiciones del país. El arte, la artesanía y la cocina de los indios gozan todavía hoy de popularidad en todo Oregón, y en muchos festivales se mantienen vivas las costumbres y tradiciones indias.

CELEBRACIÓN DE FIESTAS
El modo que tiene un país de celebrar sus fiestas da a conocer algunas características de sus habitantes, estilo de vida y cultura. En Oregón, el calendario de festividades es muy denso; las fiestas mismas son apenas espectaculares, pero tienen un encanto rural muy particular.
Ashland, pequeña ciudad universitaria junto a la frontera californiana, se convierte en octubre de cada año en un “escenario conmemorativo de la época isabelina de Inglaterra”, cuando se celebra el conocido festival de Shakespeare. Menos literaria es la popular fiesta de los “arándanos encarnados” que se celebra un mes antes en Brandon, con bailes y degustación de esas bayas, en todas las variedades imaginables.
Cada fin de semana se celebra en Brookings la “fiestas de las azaleas”. Lebanon tiene su “fiesta de las fresas” y Sherwood se encuentra en julio bajo el signo de Robin Hood. Asimismo en julio, los leñadores celebran su fiesta en Estacada. En agosto, los habitantes de Tualatín disfrutan de placeres culinarios con motivo del “festival del cangrejo de río”. El 4 de julio, Día de la Independencia, lo celebra Molalla, mediante un “buckeroo histórico” con desfiles, danzas indias, rodeos y barbacoas. Y así hasta un larguísimo etcétera.
En muchas fiestas, los motivos de la celebración son de carácter rural antiquísimo. En ellas se expresa realmente una fuerte compenetración con la naturaleza, que en esos lugares guarda relaciones muy directas con la vida cotidiana del ser humano. El paisaje de Oregón no se ha transformado en ningún parque de atracciones para excursionistas domingueros. Para muchos seres humanos, la vida artificial de las grandes ciudades se ha convertido en un medio ambiente natural y la naturaleza ha adquirido dimensiones desconocidas con las que es imposible establecer relaciones personales.
Oregón ha encontrado un camino que une al ser humano con la naturaleza en una simbiosis en la que es posible un aprovechamiento equilibrado del medio ambiente a la vez que la protección del mismo. De este modo, sus habitantes se dedican a la agricultura, explotación minera, tala de árboles e industria pesquera. Se viaja a pie o en vehículo por todo el país, se atraviesan ríos en embarcaciones, se acampa en los pardos y se recorren en esquí las pistas de nieve. Igual que se “utiliza” la naturaleza por razones económicas y para el placer del ser humano, también se protege el medio ambiente mediante leyes inflexibles y controles rigurosos. La población de Oregón se siente orgullosa de haber salvaguardado en gran medida su hábitat de los abusos de una sociedad de despilfarro.
En Oregón se recibe muy gustosamente a los visitantes con una actitud similar respecto a la conservación de las bellezas naturales. Sin embargo ¿Quién podría ir a Oregón sin sentir nostalgia hacia una naturaleza lo más intacta posible, ni amor por un paisaje cuya perfección de formas todavía ha de impresionar a muchas generaciones?
Oregón es mucho más que country en el oeste norteamericano.

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PARQUE NACIONAL DE CHOBE



 SAFARI EN BOTSWANA
 
Tiene una superficie de 10.698 kilómetros cuadrados, que lo convierten en la una de las reservas más grandes de Botswana. Después del Gemsbok National Park, es la segunda reserva más importante del país.
Chobe es conocida especialmente por sus grandes manadas de elefantes y por la hermosa región de Savuti, donde pueden verse gran cantidad de depredadores. Una de sus mayores atracciones es la migración anual de cebras. También resulta destacable por los rebaños de búfalos cafres, por la cantidad de aves y por las maravillosas puestas de sol cuando los turistas recorren el río en barcos acondicionados y disfrutan de la presencia de gran abundancia de hipopótamos.

UN ECOSISTEMA EXCEPCIONAL
El río Chobe nace en las tierras altas de Angola y fluye en dirección sudeste. Antes de llegar a Botswana cambia de rumbo al encontrar la línea de falla del extremo sur del Gran Valle del Rift. Entonces recibe el nombre de Kuando. Una vez en Botswana se llama Linyanti, más adelante se llama Itenge y, por fin, cerca de la puerta de Ngoma se termina llamando Chone. En esta zona el río se remansa y en ocasiones parece fluir al revés. La vegetación es tan rica en esta región que el número de elefantes que se pueden contemplar es extraordinario.
El parque puede dividirse en cuatro áreas, cada una correspondiente a un ecosistema:
Área de Serondela. Situada en el extremo nordeste del parque, ocupa el lecho de inundación del río Chone. Es la zona más visitada del parque, ya que vienen a beber los elefantes. Hay hipopótamos y también pueden verse leones, jirafas y antílopes.
Área de Savuti. Como contraste con la anterior, es una zona desértica, a occidente del parque y está dividida en varias partes. Posee una zona inundable, la parte más baja de la depresión de Mabebe, conocida como “pantano de Savuti”. Las llamadas “colinas de Savuti” están formadas por cerros de origen volcánico, relacionados con la actividad volcánica del Valle del Rift. Se cree que la ladera oriental de las colinas, muy vertical, lindaba con el antiguo lago del Okavango, de 60.000 kilómetros cuadrados. En esa orilla se encuentra la cresta arenosa de Magwikhwe, que se habría formado junto al lago y que también forma parte de Savuti.
Área de Linyanti. Situada en la esquina noroeste del parque y al norte de Savuti, sigue el río Linyanti. Es una zona pantanosa donde se encuentran numerosos animales. Está rodeada de zonas de caza.
Área de Nogatsaa/Tchinga. Situada entre los valles de Linyanti y Savuti, es una zona más alta y seca, no muy espectacular, donde se pueden ver los elands y en la época de lluvias se refugian los animales.

BREVE HISTORIA
Los habitantes originales del área eran nativos san. Cazadores y recolectores nómadas que se movían constantemente en busca de agua, alimentos y animales salvajes.
Otros grupos como los basubiya i batawana se unieron a los primitivos san.
En 1931 se presentó la idea de crear un parque nacional para proteger la fauna contra la extinción de algunas especies, pero oficialmente no fue considerado una reserva hasta 1960. Siete años más tarde, la reserva fue declarada parque nacional y los límites se ampliaron considerablemente desde entonces.

CLIMA
Puesto que Botswana se encuentra en el hemisferio sur, las estaciones están invertidas respecto al hemisferio norte, y por la situación del país en el trópico, las lluvias son estacionales y de carácter monzónico.
El mes más caluroso en Chobe es octubre, con temperaturas máximas de 36ºC y mínimas de 20ºC. Durante el invierno austral, los meses más fríos son junio y julio, con una mínima de 6ºC y una máxima de 25ºC. Es muy raro que las temperaturas bajen de cero grados centígrados.
La humedad está entre el 42 y el 78 por ciento durante el pico de la estación húmeda, en enero y febrero, y entre el 20 y el 40 por ciento en la estación seca de septiembre a octubre.
La estación húmeda se inicia entre noviembre y diciembre, y acaba entre marzo y abril. En la estación seca puede llover algún día. La precipitación media está entre los 550 y los 650 mm. anuales.

AMPLIA VARIEDAD DE FAUNA
El parque nacional de Chobe tiene una importante población de elefantes, que aumentó constantemente durante el siglo XX y se estima actualmente en unos 120.000 ejemplares.
El elefante de Chobe es migratorio, realizando migraciones de hasta 200 kilómetros de los ríos Chone y Linyanti, donde se concentran en la estación seca, hasta las depresiones del sureste del parque, donde se dispersan en la temporada de lluvias.
Además de los elefantes, existe una amplísima variedad de fauna, especialmente en los meses secos de invierno. Es en estas fechas cuando las grandes concentraciones de elefante, búfalo, cebra, jirafa, impala y otros animales se encuentran a lo largo del río para beber.
Otros animales presentes en el parque son: entre los grandes destacan el hipopótamo, búfalo, rinoceronte blanco y negro, y entre los felinos: leones y leopardos y servales. Los antílopes presentes en el parque son: el eland, gran kudú, sitatunga, bosbok, sable, el antílope acuático, lichi e impala, al margen de hienas, lobos, chacales de varias especies, ñús, mangostas, nutrias, cerdos hormigueros, liebres, ardilla, puercoespín, papiones y un largo etcétera.
Destacar, asimismo, que las instalaciones en el interior del parque son de primer orden y ofrecen toda clase de confort y seguridad para los viajeros.
El parque nacional de Chobe, uno de los más interesantes en África meridional, es un destino importante para el avistamiento de vida salvaje de todo tipo, y una opción de safari que el viajero no se puede perder, especialmente los safaris a través del río Chobe.

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