DIU Y DAMÁN

DOS PERLAS EN EL MAR DE ARABIA




Abandonados al idílico sosiego de la costa del mar arábigo y enclaves singulares en el que durante siglos convivieron culturas de Oriente y Occidente, los apacibles enclaves de  Diu y Damán, merced a  la belleza de sus solitarias playas y los vestigios coloniales que aún perduran como muestra fehaciente de su esplendor de antaño, se han convertido a lo largo de las últimas décadas en un privilegiado destino turístico.
Ambas forman parte del territorio de la Unión India asomadas al mar arábigo y durante alrededor de 450 años pertenecieron a la llamada India portuguesa junto con Goa, Dadra y Nagar Haveli.
Damán, Diu y Goa fueron ocupados por la República India el 19 de diciembre de 1961 en la guerra luso-india. Portugal no reconoció la soberanía india en esta zona hasta 1974. Los enclaves fueron administrados como parte de un solo territorio hasta 1987, cuando Goa fue elevado a la categoría de estado federado, dejando así a Damán y Diu como territorios de la Unión India; cada enclave constituye un distrito en sí mismo.
El gujarati y el marati son los idiomas principales. También se habla hindi, inglés y existen además lenguas criollas del portugués. El uso del portugués es muy marginal y solo unos pocos habitantes de edad avanzada lo hablan con fluidez.

DESCUBRIR DIU ES UNA EXPERIENCIA INTERESANTE
Se trata de una isla localizada en la costa sur de la península de Kathiawar en el estado de Gujarat, separada de tierra firme por una marisma. Cuenta con una superficie de unos 40 kilómetros cuadrados y una población que ronda los 45.000 habitantes. La ciudad de Diu se encuentra en el extremo Este de la isla, y es famosa por su fortaleza y su antigua catedral portuguesa. Es también un importante centro pesquero. El pueblo de Ghoghia, localizado en tierra firme, forma parte también del territorio.
En la antigüedad Diu era considerada como una ciudad con gran movimiento comercial cuando los portugueses llegaron a la India. En 1513, trataron de establecer allí una colonia de carácter comercial, pero las negociaciones no tuvieron éxito. Más adelante, en 1531 tampoco fructificó el intento de conquista llevado a cabo por Dom Nuno de Cunha, pero cuatro años después, en 1535, Bahadur Shah, sultán de Gujarat, firmó una alianza defensiva con los portugueses para luchar contra el emperador mogol Humayun y permitió a los lusos la construcción de una fortaleza y una guarnición en la isla. Sin embargo, la alianza pronto se rompió, y los sultanes realizaron varios intentos fallidos por expulsar a los portugueses que ocupaban la isla entre 1537 y 1546.
Mientras estuvo fortificada, Diu resistió los ataques de los árabes de Mascate y de los holandeses en el marco de una guerra a finales del siglo XVII. La fortaleza reconstruida por Dom Joâo de Castro después del sitio de 1545, aún sigue en pie. A partir del siglo XVIII, declinó la importancia estratégica de Diu y quedó reducida a un marco histórico de importancia comercial, el antiguo baluarte de las luchas entre las fuerzas islámicas de la India y las cristianas de Portugal. Finalmente, la isla fue ocupada por la India a finales de 1961.
En la actualidad está considerada como una de las ciudades más bellas de la India. Entre sus lugares de interés se incluyen la playa de Nagoa, una de las mejores del país, y en los edificios que aún se conservan de épocas pasadas, la arquitectura sigue mostrando una marcada influencia portuguesa.
Los cañones de bronce y hierro, con sus emblemas, están aún en sus posiciones en las rampas de la fortaleza con los cañones listos para la batalla y evocan las fuertes confrontaciones de que fueron protagonistas en tiempos pasados. Dentro de los muros del fuerte también hay dos faros. El reflejo del sol y de los muros frente al mar es sencillamente magnífico.
Los portugueses construyeron también una capilla dedicada a Santiago en un muro del fuerte. Otra de las capillas es en la actualidad un museo. Alberga una colección de inscripciones labradas en piedra, algunas en árabe de la era pre-portuguesa.
No satisfechos con la fortaleza  y su inaccesibilidad, los regentes construyeron su puesto externo, una estructura rocosa parecida a un faro en medio del mar, para enfrentarse al desafío de sus adversarios. Los locales llamaron a este puesto Panikotha. Vale la pena visitar este lugar antes del anochecer. La vista del fuerte de Diu desde Panikhota se inunda de luz la escena resulta indescriptible.
Aunque la influencia portuguesa es visible en muchos aspectos de la vida en Diu, también se encuentran trazos de influencia rajasthani y musulmana. Recuerdos de la cultura pre-portuguesa son el templo Jailandhar Nath, el más antiguo, en memoria del rajput que fue el primer regente de Diu; el templo Gangeshwar dedicado al Señor Shiva, donde las olas del mar bañan el lingam, está ubicado en un extremo de la aldea Nagoa. También son de destacar las Nagar Seth Havelis (casas de los mercaderes adinerados de la ciudadela) en el típico estilo gujarati y la Jami Masjid.
Las calles de Diu tienen en cierto modo el aspecto de ciudad portuguesa. La arquitectura de las casas es distinta de la de Gujarat. En realidad es una mezcla de arquitectura lusa y gujarati, con balcones de madera proyectándose sobre calles estrechas visibles en muchos lugares.
Las edificaciones que enorgullecen a Diu son las iglesias de San Pablo y Santo Tomás y la torre de la iglesia de San Francisco de Asís. La iglesia de San Pablo se construyó en estilo gótico en 1610 y está consagrada a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción. La iglesia de Santo Tomás alberga también el museo que representa la vida en Diu en la antigüedad.
Con la partida de los portugueses de India en 1961, la población cristiana local se redujo y la misa sólo se celebra con regularidad en la iglesia de San Pablo.
La descripción de Diu estaría incompleta sin mencionar sus playas, Jailandhar, Chakratirah, Gomtimala y Nagoa, entre otras. De éstas, la playa cerca de Nagoa en forma de herradura es una de las mejores playas de la India. Está ubicada en una bahía de aguas plácidas, azules que facilitan la natación y otros deportes acuáticos. Recientemente se empezó a ofrecer un campamento donde se puede dormir en tiendas de campaña. En la playa de Nagoa, que no suele estar muy congestionada, los visitantes pueden relajarse y descansar, aunque las otras playas también poseen sus atractivos característicos.
Una senda estrecha y sinuosa rodea Diu. El camino lleva a las aldeas de Vana Kabra y Bucharwada, donde se encuentra el coco que crece en abundancia. La mayoría de la población local se ocupa en la producción de sal y la pesca. Como aquí se consiguen muchas variedades exóticas de pescado, Diu ha resultado ser un destino ideal por los mariscos.
Muchos de sus habitantes se ocupan también en tejer y teñir telas. Las artesanías locales de alto valor estético incluyen marfil, caparazón de tortuga, textiles y cuernos de animales.
Diu es también un pequeño paraíso para los observadores de animales.  Con frecuencia se pueden observar grandes bandadas de gorriones azules de las rocas, pichones, koels, cuervos y gorriones comunes. La atracción principal es la presencia de una variedad de aves migratorias entre los meses de agosto a febrero. Esto incluye cigüeñas, patos, gaviotas, jacanas, cornetes azules de los arrecifes y el martín pescador.
El clima en Diu es placentero todo el año, con temperaturas que fluctúan entre los 20 y 30º C.

DAMÁN, MUY CERCA DE MUMBAI
La portuguesa Damâo es un enclave en la costa occidental de la India, localizado en la desembocadura de río Daman Ganga, y rodeado por el distrito Valsad (en el estado de Gujarat) y por el mar arábigo al oeste. El distrito cuenta con una superficie de unos 72 kilómetros cuadrados y una población de alrededor de 160.000 habitantes, incrementada en un 83% en las últimas décadas.
Damán fue ocupada por los portugueses en 1531, y oficialmente cedida a Portugal en 1539 por el sultán de Gujarat. Continuó siendo posesión portuguesa hasta ser ocupada por las fuerzas indias el 19 de diciembre de 1961.
La ciudad es un centro industrial de relativa importancia. Es famosa por sus playas, arquitectura portuguesa, su iglesia y por la belleza escénica de las ciudades gemelas de Nani-Daman y Moti-Daman, las cuales se ubican en ambos márgenes del río Daman-Ganga. La principal ocupación de sus gentes es la pesca.
Damán está dividida en dos partes, Nani-Daman (de Nani que significa pequeño) y Moti-Damán (de Moti que significa grande). Irónicamente Nani-Damán es la mayor de las dos ciudades. Es el centro de la ciudad y contiene la mayor parte de las entidades importantes como principales hospitales, supermercados, grandes zonas residenciales, etc.
En cuanto a Moti-Damán hay que decir que en la antigua ciudad, habitada por las comunidades de pescadores y funcionarios del Gobierno (la mayoría de oficinas públicas se encuentran allí). Tanto Nani-Damán como Moti-Damán están conectadas entre sí por dos puentes (uno para vehículos ligeros y el otro para vehículos pesados). Pequeñas embarcaciones trasladan a los pasajeros de orilla a orilla. En la actualidad un nuevo puente se ha construido entre las dos zonas.
Junto con las localidades vecinas de Vapi, Bhilad-Sarigam, Bilmora y Silvaza forman un centro de producción importante, donde se fabrican una variedad importante de productos como plaguicidas, productos químicos, fertilizantes, juguetes, electrónica, colorantes, plásticos, etc. En líneas generales, la población disfruta de una aceptable calidad de vida ya que Damán tiene una serie de reputados hospitales, escuelas y otras instituciones públicas.
La población local consiste primordialmente en pescadores llamados tandels y consiste en una mayoría de hindúes, musulmanes y cristianos, siendo entre éstos los hindúes el grupo dominante
La ciudad de Surat se localiza al Norte y la multitudinaria Mumbai (la antigua Bombay) a un centenar de kilómetros al sur, sobre la misma costa, pero ya situada en el estado de Maharashtra.
Damán es un popular destino turístico. Esto se debe principalmente a sus playas vírgenes y la libertad relativa de beber alcohol, lo cual está prohibido en el vecino estado de Gujarat.
Los turistas acuden mayoritariamente a las zonas de Vapi, Bhilad, Valsad, Surat y hasta Baroda. Las dos conocidas playas de Damán son Devka y Jumpore.
Diu y Damán, sin duda alguna, son un mosaico de los más atractivos colores en los que la naturaleza quedó complacida hasta convertirlos en un jardín de lujuriosa vegetación, un clima muy cálido, apacibles playas y todo ello salpicado con unas gentes de infinita amabilidad.

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C O R F Ú



ENTRE DIOSES Y LEYENDAS


Situada frente a la costa noroeste del Epiro y la sur del Epiro albanés, Corfú es una isla griega del mar Jónico. Forma parte de la unidad periférica y constituye un único municipio, que incluye la propia isla y el pequeño archipiélago de Diapontia.
Su historia está repleta de batallas y conquistas. Herencia de estas luchas son las fortalezas que sobresalen estratégicamente a lo largo de toda la isla. Dos de ellas rodean la capital, que es la única ciudad de Grecia fortificada de esta manera. Por ello, Corfú ha sido declarada oficialmente Kastrópolis o “ciudad de los castillos” por el propio gobierno griego. Durante muchos años siglos estuvo bajo el control de Venecia, que rechazó varios asedios otomanos, antes de caer bajo el control británico tras las guerras napoleónicas. Las autoridades británicas acabaron constituyendo una especie de Estados Unidos de las Islas Jónicas, que en 1864 se fusionaron con la Grecia moderna a raíz del Tratado de Londres.
En 2007, la ciudad vieja de Corfú fue inscrita por la UNESCO en la lista del Patrimonio de la Humanidad.
La isla de Corfú con un área de 593 kilómetros cuadrados es la mayor -y de las mayores la más septentrional- de las islas Jónicas, también conocidas como Heptaneso o Heptanisia (siete islas). Se encuentra muy próxima al Epiro de la costa continental, de cuya parte albanesa le separan apenas dos kilómetros del estrecho septentrional de Corfú.
La longitud de la isla es de 85 kilómetros, con un ancho promedio de 18 kilómetros. Su relieve es muy accidentado, si bien pueden distinguirse dos zonas: la septentrional mucho más abrupta, donde se encuentra la máxima cumbre: el monte Patocrator o Salvador con 966 metros de altitud. La zona meridional es considerablemente menos accidentada poseyendo algunas pequeñas llanuras.
La unidad periférica de Corfú tiene una extensión de 641 kilómetros cuadrados y está constituida por la propia isla, que conforma un municipio (dimos) junto con las islas menores de Othonoi, Mathraki y Erikusa, además de algunos islotes; y el archipiélago de Paxós y Antipaxos, que conforman otro municipio.
La ciudad de Corfú, capital de la unidad periférica y del resto de las islas Jónicas, se encuentra aproximadamente en el centro de la costa oriental de la isla. Aunque los griegos de Corinto colonizaran la isla hace más de 2500 años, y pese a haber estado poblada principalmente por griegos desde entonces, su arquitectura tiene muchas similitudes con la propia de las poblaciones portuarias italianas, señal de su largo periodo de pertenencia a la República de Venecia.

UNA ACCIDENTADA HISTORIA
La isla está relacionada con la historia de Grecia desde el principio de la mitología. Su nombre griego, Kérkyra o Kórkyra se halla en relación con dos poderosos símbolos acuáticos. Poseidón, dios del mar, y Asopo, un importante río de Grecia. Según el mito, Poseidón se enamoró de Córcira, hija de Asopo y la ninfa Metope y la raptó. Poseidón la llevó a la isla, hasta entonces sin nombre, y como regalo nupcial le dio su nombre, Kórkyra, que acabó evolucionando a Kérkyra. Juntos, tuvieron un hijo llamado Féax, héroe epónimo de los feacios, posteriores habitantes de la isla.
Por lo anterior, también se la relaciona con la EsquerIa o “isla de los feacios” mencionada en la Odisea, ya que acogieron a Ulises durante su regreso a Itaca.
Otros nombres que se le han dado, sobre todo en literatura, son: Drepani, Arpi, Markris, Cassopaea, Argos, Gorgo y Gorgyra.
Hacia el año 734 a.C. los corintios colonizaron la isla. En el 435 a.C. la pugna con la metrópolis significó la alianza de Córcira con Atenas por lo que durante toda la guerra del Peloponeso se mantuvo junto a Atenas participando con su flota en diversas operaciones.
Los duros enfrentamientos entre los partidos aristocrático (pro-espartano) y democrático terminaron con la ejecución de los aristócratas tras ser derrotados por los demócratas ayudados por una fuerza ateniense. Tras la derrota ateniense (404 a.C.) pasó a estar un periodo bajo la hegemonía espartana hasta el 375 a.C. en que Timoteo restableció el dominio ateniense.
Tras haber estado bajo el influjo del Imperio de Alejandro Magno y los reinos del Epiro –principalmente el de Pirro-, en el 229 a.C. fue incorporada al dominio de la potencia romana. De este modo pasó a ser luego parte del Imperio Romano de Oriente.

DE LA EDAD MEDIA AL SIGLO XIX
Así durante gran parte de la Edad Media el poder sobre la isla fue ejercido por el Imperio Bizantino, aunque con alternancias ya que cambió de manos en diversas ocasiones, siendo posesión de los árabes en el siglo VII, y luego de los normandos establecidos en Sicilia a partir de las campañas de Roberto Guiscardo en el siglo IX, si bien el basileos o emperador bizantino Manuel Comneno logró recuperar la isla en 1140 gracia a la flota que comandaba Stephanos Kontestephanos que murió en la batalla. En el siglo XII comenzó el influjo de Venecia y en el XIII Teodoro Angelos Dukas Comneno se anexó el archipiélago como parte del Epiro en lo real independiente del Imperio Bizantino.
En 1269 la isla cayó en poder de Carlos de Anjou. Durante el siglo XIII el territorio estuvo bajo la órbita de los angevinos instalados en Nápoles y Sicilia hasta las llamadas vísperas sicilianas. Los bizantinos intentaron nuevamente recobrar este estratégico territorio. Sin embargo, en la isla se reforzó el poder veneciano. De este modo la República de Venecia logró ejercer su dominio hasta 1797, pese a los continuos asedios por parte de los turcos otomanos. En el citado año de 1797 por el Tratado de Campoformio, Corfú pasó al dominio de Francia regida por Napoleón I. Sin embargo, los ingleses expulsaron a las tropas francesas, y así en 1815, durante el Congreso de Viena, Corfú, al igual que el resto de las islas Jónicas quedó bajo el dominio de Inglaterra.
Debido a la fuerte oposición de los griegos a la presencia del poder inglés, las islas fueron devueltas a Grecia en 1864.
En 1916 dada la inicial neutralidad griega fue ocupada por tropas francesas y transformada en lugar de refugio para las tropas serbias y montenegrinas. Por este hecho es que en 1917 la ciudad fue sede de la Declaración de Corfú en la cual se proclamaba la creación del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos que luego pasó a ser Yugoslavia. La soberanía griega sobre las islas se recuperó al concluir 1918.

POSICIÓN ESTRATÉGICA EN LOS SIGLOS XX y XXI
En 1923, Mussolini hizo bombardear Corfú e intentó hacer ocupar las islas Jónicas ya que las consideraba parte de Italia. Tal ocupación fue, sin embargo, fácilmente rechazada.
Durante la Segunda Guerra Mundial, a fines de 1939, el archipiélago -como toda Grecia- tras una denodada resistencia, cayó bajo la ocupación de Italia y Alemania, en las postrimerías del conflicto bélico mundial. Las tropas alemanas realizaron en esta zona auténticas matanzas (cabe destacar las de Cefalonia) de soldados italianos al saberse la rendición italiana ante los aliados. En 1944 las fuerzas griegas con apoyo logístico de los demás aliados lograron liberar la isla de Corfú junto con otras islas y archipiélagos griegos.
Inmediatamente tras la Segunda Guerra Mundial, la isla, de gran importancia estratégica, fue teatro de combates y escaramuzas entre las fuerzas griegas comunistas y anticomunistas, de modo que durante el periodo 1945-1949 la isla fue una pieza para contener al Pacto de Varsovia. Esto significó una muy lenta recuperación económica durante este periodo y las décadas consiguientes. Ya después de 1974, al instaurarse y consolidarse un estado republicano y democrático en Grecia y encontrarse pacificado el estado griego, se comenzó a hacer notoria una acelerada prosperidad económica basada principalmente en el turismo.
En 2001 el nomos de Corfú poseía una población de aproximadamente 120.000 habitantes, con una densidad de 176 habitantes por kilómetros cuadrados. La capital contaba entonces con unos 31.000 habitantes.
El gentilicio más frecuente es corfiota, aunque a veces también se les denomina corfianos.

CORFÚ, LA CAPITAL
La principal ciudad de la isla tiene en la actualidad alrededor de 29.000 habitantes y en las últimas décadas se ha convertido en un auténtico centro turístico. Se la conoce también como Kastrópoli debido a sus dos castillos.
El municipio tradicional de Corfú se extendía por la costa noroccidental de la isla, desde la ciudad a la parte central y tenía una superficie de unos 42.000  kilómetros cuadrados, incluyendo las localidades de Kanáli, Potamós, Kontokáli, Alepoú y Gouvia. Tras la aprobación de la nueva división administrativa de Grecia en 2011, el municipio abarca la totalidad de la isla de Corfú y las islas de Othonoi, Erikusa y Mathraki.
La ciudad se alza sobre la parte ancha de una península, cuya terminación en la ciudadela veneciana está cortada por un foso artificial formado en un barranco natural, con una zanja de agua salada en el fondo, que sirve también como una especie de puerto deportivo conocido como Contra-Fossa.
La ciudad vieja ha crecido dentro de las fortificaciones, donde cada metro de terreno era precioso, es un laberinto de callejuelas pavimentadas con guijarros, a veces tortuosos pero en su mayor parte muy agradables todas ellas, coloristas y muy limpias. A estas calles se las llama kantounia y las más antiguas a veces siguen las suaves irregularidades del terreno, mientras que muchas de ellas son demasiado estrechas para el tráfico de vehículos.
Hay un paseo marítimo junto a la costa hacia la bahía de Garitsa y también una bella explanada entre la ciudad y la ciudadela llamada Liston, donde abundan los restaurantes exclusivos y al estilo europeo.
En la ciudad no hay que perderse una visita al Museo de Arte Asiático de Corfú, uno de los más importantes de Europa en su especie, además del Museo del Papel Moneda, uno de los más completos de todo el mundo.
La Universidad Jónica se fundó en 1984 bajo el gobierno de Andreas Papandreu, pero es descendiente directa de la Academia Jónica que se creó en 1824 y fue la primera institución académica de la Grecia moderna.
La ciudad goza de un clima mediterráneo. Los veranos son cálidos con una humedad moderada y las temperaturas alcanzan los 33º C. Los inviernos son suaves y las temperaturas rondan los 10º C.

UN INTERESANTE PATRIMONIO
Las antiguas fortificaciones de la ciudad, anteriormente tan amplias que requerían una fuerza de entre diez mil y veinte mil soldados para encargarse de ellas, fueron en gran parte derruidas por los ingleses en el siglo XIX. En varias partes de la ciudad se pueden encontrar casas de la época veneciana, con algunos rasgos de su pasado esplendor, pero son pocas comparadas con las casas neoclásicas de los británicos de los siglos XIX y principios del XX. El palacio, construido en 1815 por Sir Thomas Maitland (Lord comisionado de las Islas Jónicas) es una gran estructura de piedra maltesa blanca. Cerca de Gasturi se alza el Achilleion de estilo pompeyano, el palacio construido para la emperatriz Isabel de Austria y adquirido en 1907 por el emperador alemán Guillermo II.
De las 37 iglesias griegas existentes, las más importantes son la catedral, dedicada a Nuestra Señora de la Cueva; la de San Spiridón, con la tumba del santo patrón de la isla; y la iglesia suburbana de San Jasón y San Sosipatro, supuestamente la más antigua de la isla. La ciudad es la sede de un arzobispado católico y otro griego ortodoxo; y posee un gymnasium, un teatro, una sociedad agrícola e industrial y una biblioteca y museo conservados en los edificios anteriormente dedicados a la universidad, que fue fundada por Frederick North, quinto conde de Guilford (1766-1827) pero disuelta al cese del protectorado inglés.
El templo de Artemisa es un edificio griego antiguo en Corfú, construido alrededor del año 580 a.C. en la antigua ciudad de Korkyra, en el actual barrio de Garitsa. El templo fue dedicado a Artemisa y funcionó como santuario. Es conocido como el primer edificio dórico construido exclusivamente de piedra con un perímetro de 23,46 metros por 49 metros y una orientación hacia el este donde la luz podía entrar en el interior del templo al amanecer.
Desde 2005 la principal actividad económica es el turismo, ya interesante desde fines del siglo XIX. Por ejemplo la Emperatriz Elizabeth de Austria, conocida como Sissi, poseía una villa de recreo en la isla.
Estrechamente relacionadas con el turismo se encuentran otras actividades económicas: la producción de vid y vinos, aceitunas y aceite de oliva, limones, naranjos, o lo que es igual elementos básicos de la gastronomía típica que resulta uno de los tantos atractivos turísticos. Situación semejante es la de las pequeñas, si bien lucrativas industrias que producen de forma casi artesanal textiles y cerámicas.
La ciudad de Corfú posee un buen puerto de aguas profundas cotidianamente visitado por los transbordadores y ferrys que comunican Brindisi y Bari en Italia y con Igoumenítsa y Patras en la Grecia peninsular.
Aparte de descansar en sus recónditas y agradables playas, los turistas son auténticos entusiastas de sus monumentos, sus iglesias bizantinas, templos griegos y romanos, las fortalezas venecianas… Vale realmente la pena acercarse a este rincón griego de Corfú, la segunda mayor de las islas Jónicas en el Mediterráneo.

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DELTA DEL RÍO OKAVANGO



UN PARAÍSO DE VIDA SALVAJE


Hasta el año 1968, Botswana fue un protectorado británico bajo el nombre de Betschuanalandia y durante largo tiempo un país casi olvidado para los viajeros. Sin embargo, en las últimas décadas está viviendo una gran transformación: a los fantásticos parajes naturales del Norte, especialmente el Parque Nacional de Chobe y la Reserva salvaje de Moremi, en el delta del río Okavango, hay que añadir la Central Game Reserva del Kalahari. Auténticos paraísos vírgenes para la vida salvaje y hábitat natural de los que muy posiblemente sean los últimos bosquimanos del planeta.
Todo ello ha convertido a Botswana en un país ideal para los viajes de aventura y los safaris fotográficos.
Nada parecido ocurre en toda la Tierra. El río Okavango, tras avanzar lentamente desde las tierras de Angola, en lugar de desembocar en el mar, forma un abanico fluvial en mitad del desierto, desgajándose hasta desaparecer por un laberinto de canales, lagunas e islotes a lo largo y ancho de unos 22.000 kilómetros cuadrados, según los caprichos de sus crecidas.
Paladear la serenidad y la fuerza de semejante escenario, recompensa con creces haber llegado hasta este extraordinario rincón de Botswana. Sin embargo, hay todavía más. Y es que esta inmensidad anfibia está habitada por una barbaridad de fauna salvaje, incluidos los cinco grandes del safari: el elefante, el búfalo, el rinoceronte, el león y el leopardo, con la particularidad de que estos últimos, a causa de los flujos y reflujos de las aguas, en ocasiones se ven obligados a darse chapuzones para dar caza a sus presas, añadiéndole al Okavango la singularidad de sus felinos nadadores. A estos cinco mamíferos citados, con frecuencia se les pueden añadir los guepardos y los licaones.

LOS GRANDES COLOSOS DE LA JUNGLA
Al margen de convertirse ocasionalmente en buenos nadadores, sobre todo cuando la crecida de las aguas en la época veraniega les deja aislados en islotes que antílopes e impalas, sus presas habituales, abandonan, los leones del Okavango son famosos por su tamaño y fortaleza.
En la Chief Island, en el Parque Nacional de Moremi, existe una pequeña población de leones en disminución que se alimenta exclusivamente de búfalos. Se calcula que una veintena de leones acosan y son acosados por un millar de búfalos que se atreven a enfrentarse a ellos. Los felinos son extraordinariamente musculosos, pues la caza del búfalo negro exige una fortaleza enorme. Generalmente son las leonas las que atacan a la manada, siempre prefiriendo el ejemplar más débil, pero cuando éste es atacado y yace en el suelo, el resto de la manada de búfalos se vuelve y con los cuernos y las patas atacan a su vez a sus depredadores. Una lucha por la supervivencia que resulta extraordinaria.
Por lo que hace referencia a los elefantes, son abundantes en el Okavango. Muchas son las señales de su avance por todas partes: excrementos, árboles derribados, sendas del paso de las manadas, que en ocasiones pueden llegar a ser de cincuenta individuos. Resulta fácil encontrarlos en las orillas de los islotes, donde la vegetación es más abundante y no es raro ver a machos solitarios ramoneando en los árboles. Los elefantes no tienen problemas para desplazarse por un sistema acuático de poca profundidad como es el delta.
Debido a que siempre han sido perseguidos por los furtivos, los rinocerontes son escasos en Botswana, como en casi toda África. Además, no es un animal al que le guste demasiado el agua, de manera que no se puede refugiar en los pantanos. Hace más de una década fueron reintroducidos en la Chief Island cuatro rinocerontes blancos que pueden observarse al norte del Eagle Island Camp.
Los rinocerontes negros se encuentran en peligro de extinción, pero se están haciendo esfuerzos para su recuperación en el Khama Rhino Sanctuary de Botswana.
Los búfalos negros viven en zonas con muchos pastos, agua y sombra, o lo que es igual, donde hay islas medianas que permitan la vida de las manadas. Son muy peligrosos en estado salvaje.
El leopardo, el príncipe de los depredadores, es un cazador solitario muy difícil de observar, pues vive en casi cualquier hábitat, caza de noche y se esconde a descansar durante el día en las ramas de los árboles, en muchos casos grandes y de espeso follaje que les ocultan completamente, salvo para un observador avezado. Puesto que no hay muchos y están localizados, hay que confiar en los guías locales para encontrarlos.
Los licaones o perros salvajes son animales muy inteligentes que cazan en grupo y siguen estrategias envidiables que les permiten cazar antílopes tan grandes como el kudú.
Sobre el guepardo, sabido es que se trata del mamífero más rápido del mundo. Se encuentra en las zonas más apartadas del delta y se halla en peligro de extinción en estado salvaje, pues es presa fácil de otros depredadores como el león o el leopardo. Sin embargo, se han creado al menos cinco reservas en el sur de África donde, al parecer se reproducen sin problemas.

LAS AVES MÁS ESPECTACULARES DE ÁFRICA
En el delta del Okavango también es posible observar algunas de las especies de aves más interesantes.
A destacar la avutarda kori, que puede llegar a tener un metro y medio de altura y un peso de casi una veintena de kilos. Vive preferentemente en la sabana arbolada y se mueve pausadamente mientras busca entre la hierba insectos y semillas.
El jabirú africano es una cigüeña que puede medir 145 centímetros de longitud y hasta 270 centímetros con las alas abiertas. Tiene el cuerpo blanco y el cuello y las alas negras. La parte más llamativa de esta ave es el pico, enorme y rojo con una banda negra en el centro. Se alimenta de peces, ranas, crustáceos y otros pájaros pequeños.
El búho pescador común captura peces de hasta dos kilos, cangrejos y hasta cocodrilos muy pequeños. No es raro escucharlo por las noches.
El cálao terrícola es parecido a un pavo muy grande y completamente negro Es un ave carnívora capaz de comer tortugas, reptiles, insectos y pequeños mamíferos del tamaño de una liebre.
Finalmente, el águila marcial es de gran tamaño, de color marrón oscuro, puede medir hasta 80 centímetros de altura y hasta 250 centímetros con las alas desplegadas. Suele alimentarse de reptiles, otras aves y de mamíferos del tamaño de una cabra.
La estación de las lluvias en el delta coincide con el de Angola, que tiene lugar entre octubre y abril y produce la crecida del río Okavango, que empieza a notarse en diciembre y tarda nueve meses en completarse debido a la escasa pendiente del río, unos 60 metros en 450 kilómetros, Las lluvias más abundantes caen en el norte y son menores en el sur, donde el cauce se interna en el desierto del Kalahari.
En la ciudad de Maun, la puerta sur del delta del Okavango, el contraste entre el día y la noche es muy grande en invierno, con una media de las mínimas de 6º C y una media de las máximas de 23º C. No son raras las heladas durante las olas de frío. En verano, el calor es muy fuerte, pero por la noche refresca.
Las lluvias son nulas en julio, agosto y septiembre, y prácticamente nulas también en mayo y junio.

SAFARI EN EL OKAVANGO
La mejor época para viajar al delta depende de lo que se quiera observar. Si lo que se busca fotografiar son animales grandes, el mejor periodo es entre mayo y octubre, cuando las aguas bajan y los mamíferos se concentran alrededor del agua. Si lo que se quiere ver son aves y una vegetación exuberante, la mejor época es entre noviembre y abril, la época de las lluvias.
Hay unos cuarenta lodges y campamentos en el delta del Okavango. Los campamentos, donde se puede acampar o alquilar un lodge (casa o pabellón) propiedad del gobierno, se encuentran en la reserva de Moremi, pero no en el corazón del delta, donde se hallan las de carácter privado. Para acceder a ellos es preciso un vehículo todo-terreno, un helicóptero o una avioneta.
La intención del gobierno de Botswana es evitar el turismo de masas en el frágil ecosistema del parque, y por lo tanto la estancia y los alojamientos dentro del parque suelen ser caros. Si se accede desde Gaborone, la capital del país, hay que acudir a Maun, la puerta sur del delta, y desde allí seguir la carretera que contornea todo el parque o contratar un vuelo con Air Botswana para ir a los lodges privados.
Muchos de los campamentos organizan salidas a pie y acampadas en islas a las que se puede llegar en mocoro, canoa con la que los habitantes del lugar se desplazan de una a otra isla, y desde las que hacer pequeños safaris. Los desplazamientos en vehículo todo-terreno, dentro de las islas grandes y en los alrededores del delta, están condicionados en muchos casos por la altura del agua, que en tiempo de crecida cubre los arenosos caminos.
También se puede alquilar una avioneta para llegar hasta el mismo delta, ya sea a la ciudad de Maun o a las pistas de aterrizaje de los campamentos. A vuelo bajo llegan a avistarse las manadas de elefantes, búfalos o impalas que se mueven libres por su inmensidad, los andares coquetos de las jirafas y hasta los hipopótamos a remojo en los caños más profundos. Pero lo que verdaderamente corta la respiración durante un vuelo son las vistas sobre las serpenteantes lenguas de agua ramificándose entre sedientas sabanas y bosques de acacias.
Dentro del delta, la reserva de Moremi atesora su mayor densidad de fauna, por lo que su visita es tan imprescindible como la del cercano Parque Nacional de Chobe, donde aseguran que se encuentra la mayor concentración de elefantes de todo el continente. Los safaris en barco por el río Chobe deparan todo un plato fuerte cuando, al atardecer, inmensas manadas de elefantes se concentran en sus orillas. A unos 70 kilómetros de la frontera con Botswana, se extienden las cataratas Victoria, con posibilidad de realizar desde safaris a lomos de elefante por sus inmediaciones hasta sobrevolar esta fenomenal  quebrada en helicóptero o hacer rafting por las aguas del Zambeze, pueden ser la guinda con la que culminar una expedición por el delta.
En el año 2014, la UNESCO eligió el delta del Okavango como Patrimonio de la Humanidad.
La gran inundación del delta del Okavango es, sin duda alguna, uno de los eventos naturales más impresionantes y recomendable que pueden presenciarse en el continente africano. 

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