A LA SOMBRA DE BUDA



VIAJE A LOS LUGARES SAGRADOS DEL BUDISMO


Hace aproximadamente veinticinco siglos un gran hombre adoptó la vida ascética y errante en lo que en la actualidad es el norte de la India. Considerado en sí, no se trató de un acontecimiento extraordinario: muchos más buscaban también la liberación espiritual caminando errabundos por los bosques. Sin embargo, la búsqueda de este hombre terminó con el hallazgo de determinadas respuestas que han ido pasando a través de las generaciones y que, en ese proceso, han ido elaborándose e interpretando hasta formar una de las grandes tradiciones religiosas vivas.
Ciertamente, el budismo es algo más que una religión; su impacto cultural y filosófico lleva siglos levantando ecos en el sur y sureste de Asia y, más recientemente también en el mundo occidental. Esta tradición se ha vuelto tan amplia y diversa que una mirada superficial parece revelar más disparidades que similitud. Sin embargo, por detrás de esas muchas incongruencias hay un hilo común y reconocible.
Todas las formas de budismo comparten las mismas raíces y todas ellas están motivadas por la búsqueda de un estado duradero de satisfacción mediante el desarrollo mental, espiritual y moral. Todas ellas se relacionan en cierto modo con la experiencia ilustrada de un hombre al que se llama Buda.
LUGARES SAGRADOS
Son cuatro los lugares sagrados del Budismo y se encuentran en India y Nepal, muy a pesar de que en ambos países la religión dominante es el hinduismo. Estos lugares son visitados todos los años por miles de peregrinos budistas, tanto de la rama Mahayana (por ejemplo, Tíbet) como Theravada (por ejemplo Tailandia).
Estos lugares están directamente relacionados con la vida de Siddhartha Gautama, el príncipe hindú nacido en Nepal, que alcanzó la iluminación y creo este camino religioso y espiritual llamado Budismo.

LUMBINI: LUGAR DONDE NACIÓ SIDDARTHA GAUTAMA (BUDA)
Se cree que el príncipe Siddharta Gautama nació en un palacio de Lumbini, un pueblo de Nepal, hace más de 2.500 años. Al nacer, unos astrólogos predijeron que dedicaría su vida a la espiritualidad, por ello su padre lo encerró en el palacio, rodeándole de todas las comodidades y gente joven. El rey hizo todo lo que pudo para impedir que el príncipe conociera el sufrimiento humano.
Un día, cuando el príncipe tenía 29 años salió de palacio. A pesar de que su padre había ordenar preparar todas las calles para su salida, un hombre mayor se cruzó en su camino y así fue como por primera vez conoció la vejez, la enfermedad y la muerte.

BODH GAYA: LUGAR EN EL QUE BUDA SE ILUMINÓ
Después de conocer el sufrimiento, Siddharta dejó el palacio y empezó una vida ascética, dedicada a la espiritualidad. Se hizo seguidor de varias escuelas religiosas y perfeccionó sus enseñanzas. Probó de alcanzar la iluminación a base de privarse de cualquier deseo. Dejó de comer y se dedicó solamente a meditar. Por eso estuvo a punto de morir al desmayarse mientras tomaba un baño en un río. Eso le hizo dudar si realmente estaba haciendo lo indicado y decidió tomar un camino medio, sin grandes placeres ni privaciones extremas.
Entonces, Siddharta se sentó debajo de un árbol bodhi (ficus religiosa) en un pueblo llamado Bodh Gaya con la determinación de no levantarse hasta encontrar la verdad, la respuesta al sufrimiento. Después de 49 días de meditación y a la edad de 35 años, alcanzó la iluminación y dejó atrás el sufrimiento y la rueda de la reencarnación en la que se cree que todos estamos atrapados, el llamado samsara.

SARNATH: DONDE BUDA DIO SU PRIMER SERMÓN
Después de la iluminación y de reflexionar sobre si debía aplicar cómo lo había logrado o no, Siddharta, entonces ya convertido en Buda, dio su primer sermón en la ciudad de Sarnath (muy cerca de la ciudad de Varanasi o Benarés) y más concretamente en el “parque de los ciervos”. En dicho lugar existe una enorme estupa (Dhamek Stupa) contruido el 500 d.C. para reemplazar otra que fue construida en el 250 a.C. En la actualidad existe una imagen representando a Buda y sus primeros discípulos en el “parque de los ciervos”.

KUSHINAGAR: DONDE BUDA MURIÓ
A los 80 años de edad, Buda anunció que pronto abandonaría su cuerpo terrenal. Según la tradición budista se trasladó a Kushinagar junto con Ananda y algunos otros de sus discípulos para recibir en aquel lugar la muerte y adquirir el paranirvana o máximo nirvana. En un bosque de mangos se preparó un lecho, en donde exhortó por última vez a sus discípulos y murió. Los restos de Buda fueron trasladados a la población de Makutabandhana ubicada al este de Kushinagar donde fueron incinerados.
A partir de entonces aquel enclave se convirtió en centro de peregrinación de budistas de todo el mundo y contó con muchos monasterios y templos. Entre los monumentos sagrados que aún se preservan se encuentra la estupa Mahaparanirvana, atribuida a la estupa que se erigió en honor a Buda tras su muerte, la propia tumba de Buda -aunque vacía ya que se supone que no dejó restos físicos- y una estatua de Buda de 1.500 años.

OTROS TEMPLOS BUDISTAS EN EL MUNDO
Desde que el Budismo se ha extendido a lo largo del planeta en los dos últimos siglos, muchos son los templos budistas que pueden encontrarse en distintos países. Con sus raíces en la antigua India, las creencias religiosas y filosóficas del budismo la han convertido en un estilo de vida y enana de las más importantes religiones.
Aunque el Budismo se diferencia casi del resto de las demás religiones por ser una de corte no teísta (sin dioses) se caracteriza, entre otras cosas, por sus maravillosos templos de una espectacular arquitectura y de un estilo único que armoniza perfectamente la belleza de lo natural con el cuidadoso trabajo de la mano del hombre.
Algunos de los mejores templos budistas del mundo son:
El Wat Arun (en tailandés Templo del amanecer) en la ciudad de Bangkok (Tailandia). El templo está localizado en la ribera occidental del río Chao Phraya.
La característica más llamativa del Wat Arun es su prang central (torre de estilo jemer). Unos escalones bastante pronunciados llevan a las dos terrazas, siendo la altura de 77 metros. Las esquinas del templo están coronadas por otros cuatro prangs más pequeños. La decoración del templo se realiza mediante el uso de conchas marinas y de trozos de porcelana que había servido con anterioridad como lastre para los barcos que viajaban a Bangkok desde China. Alrededor de la base de las torres se localizan varias figuras chinas de soldados y animales. Por encima de la segunda terraza hay cuatro estatuas del dio hindú Indra cabalgando sobre Erawan.
El Pha That Luang literalmente la Gran Estupa, se encuentra situado en Vientiane (Laos). Desde su fundación probablemente en el siglo III ha sido reconstruido en varias ocasiones, la última vez en la década de 1930 debido a las invasiones extranjeras en la zona. Este templo está considerado el más importante de Laos y un símbolo nacional.
Según los propios laosianos, se construyó originalmente como un templo hindú. Se cree que el emperador Ashoka envió a misioneros budistas del Imperio Maurya y varios monjes, quienes trajeron a la estupa una reliquia sagrada de Buda.
Este impresionante y lujoso templo está cubierto de oro y se caracteriza por un gran número de esculturas, estatuas y decoraciones de todo tipo referentes a la cultura e identidad de Laos. Cada año distintos festivales se celebran en sus alrededores.
Shwedagon es un complejo religioso situado en Rangún, capital de la antigua Birmania. Está presidido por la magnífica estupa Shwedagon Paya rodeada de otros templos. Tiene un centenar de metros de altura y está cubierta por un baño de oro. Se sitúa en el margen occidental del lago Real en las colinas Singuttara. Es la pagoda más sagrada para los budistas del país ya que contiene algunas reliquias de Buda, entre ellas un trozo de tela y ocho cabellos de Siddharta Gautama.
Las oraciones se realizan dando vueltas en el sentido contrario a las agujas del reloj. Los visitantes deben descalzarse antes de pisar la entrada.
Borobudur es una estupa budista con silueta piramidiforme relacionada con la tradición Mahayana, que está ubicada en la provincia Java Central de Indonesia, unos cuarenta kilómetros al noroeste de Yogyakarta. Es el monumento budista más grande del mundo. Fue construido entre los años 750 y 850 por los soberanos de la dinastía Sailendra. Su nombre puede derivar del sánscrito Vihara Buda Ur, que se traduce como “el templo budista en la montaña”. Una auténtica maravilla arquitectónica.
El monumento consta de seis plataformas cuadradas coronadas por tres plataformas circulares, y está decorado por 2672 paneles de relieve y 504 estatuas de Buda.
Es un santuario y lugar de peregrinaje. El viaje de los peregrinos comienza en la base del monumento y continúa por un camino que lo rodea, mientras asciende a la cima a través de los diferentes niveles de la cosmología budista. Durante el viaje, el monumento guía a los peregrinos a través de un sistema de escaleras y corredores.
Finalmente hay que citar el Tôdai-ji en Japón, popularmente conocido como el gran Templo del Oeste u Oriental. Se ubica sobre las tierras niponas de la ciudad de Nara. Una de sus principales atracciones es una enorme estatua del Buda Vairocana o el Gran Buda. Otra de las maravillas de este templo tan sorprendente es que está construido totalmente en madera.
El templo cuenta con una gran historia ya que fue construido en partes y, según se cree, su estatua del Gran Buda fue trabajada por más de dos millones y medio de personas.
Seguir los pasos de Buda visitando los mejores templos se ha convertido en una muy atractiva ruta para cualquier viajero que pretende percibir la sosegada sensibilidad de un mundo tan exótico como lejano y anclado a años luz de nuestra civilización. Una interesante experiencia que supone una fuerte sacudida al escepticismo y, por supuesto, a nadie deja indiferente.

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EL PANTANAL



EXÓTICO PARAÍSO DE VIDA SALVAJE



Ubicado al sur de la Amazonia, es una gran extensión pantanosa con alrededor de 200.000 kilómetros cuadrados que se extiende por la cuenca del alto Paraguay, en los límites de Brasil, Paraguay y Bolivia. A pesar de su nombre, en realidad se trata de una llanura aluvial donde el agua de lluvia no circula, sino que inunda el territorio durante la cheia y se retira al llegar la estación seca.
Una selva a veces impenetrable y húmeda donde el cielo, de un azul profundo, se comba sobre la selva como un escudo protector. El sol a duras penas consigue atravesar el espeso follaje, y su luz parece que rebota en el gigantesco tejado de las copas de los majestuosos árboles rodeados de plantas trepadoras, que asemejan las columnas de una gigantesca catedral, esperando escuchar, de un momento a otro, un himno glorioso. El ambiente parece adormecido. En el aire se adensan los vapores y la atmósfera se convierte en casi irrespirable. La colosal flora se agosta en el calor insoportable.

UN PELIGROSO HUMEDAL
Los vaqueros que se ganan la vida en algunas zonas del Pantanal denominan a este lugar como “la tierra empapada de agua”. Resulta habitual que cuando todo se convierte en barro, la cheia, el agua suele llegar hasta las rodillas o incluso la cintura y es entonces cuando todo se convierte en una diabólica ciénaga donde los caballos y el ganado hunden sus pezuñas. Se hace el silencio en el entorno y en la superficie del agua, entre una vegetación verde amarillenta en la cual resulta difícil avanzar, surgen los ubicuos caimanes.
Los ranchos ganaderos forman la industria más importante de esta zona. Otras actividades económicas son la agricultura con cultivos de caña de azúcar, maíz, arroz, mandioca y otros. Sin embargo, cada vez es más complicado que los colonos puedan desarrollar sus funciones y de ahí que el ecoturismo sea cada vez más frecuente para completar los ingresos obtenidos con el ganado.
La densidad de población humana es muy baja, aunque las cifras aumentan en las tierras altas alrededor del Pantanal. En particular, la ciudad de Cuiabá, capital del estado brasileño de Mato Grosso, ha aumentado su población en los últimos años de forma considerable.
El Pantanal está apoyado en una depresión de la corteza terrestre formada por el mismo proceso que dio origen a la cordillera de los Andes; a ella afluyen varios ríos, que conjuntamente componen un enorme delta interno en el que vuelcan sus sedimentos. El principal de éstos es el río Paraguay y debe sumársele una pluviosidad media anual de entre 1200 y 1400 milímetros.
Durante la estación húmeda, entre diciembre y mayo, el nivel del agua sube hasta tres metros y el Pantanal queda anegado en un 80%, dando lugar a un sistema en el que predomina la flora acuática, que alcanza en este lugar una expresión sin igual en ningún otro lugar del mundo.
Esta área ambiental espectacular es mucho más que el hogar de miles de especies de flora y fauna, tiene también funciones esenciales para la salud del sistema acuático. Por ejemplo, una de las funciones es purificar el río Paraguay de los metales pesados que le entran procedentes de la industria minera. Otra función es la de servir de esponja para mitigar el efecto de las inundaciones durante las lluvias estacionales, resultando así un perfecto regulador de los caudales. Sin el Pantanal, existe un alto crecimiento potencial de los ríos Paraguay y Paraná, con serios efectos para comunidades e individuos en Paraguay, Brasil e incluso Argentina.

UN PARAÍSO ECOLÓGICO
El Pantanal pertenece a la región biogeográfica Brasileño-Paranense. Más de 3.500 especies vegetales conocidas, entre ellas la mayor diversidad de flora acuática concentrada en lugar alguno del planeta. La diversidad ornitológica es también importante, con unas 650 especies de aves tropicales, muchas de ellas endémicas. Entre los grandes animales que habitan la región se cuentan el llamado yaguareté (Panthera onca), el carpincho y el tapir del llano.
La región ha sido llamada muchas veces “un paraíso ecológico” y un “santuario de vida salvaje de belleza espectacular” con especies de flora y fauna tan densa y diversa como las de la selva Amazónica.
El Gran Pantanal es uno de los sistemas hidroecológicos más densamente poblados del mundo. Se forma un ambiente que es el hábitat de miles de especies de plantas, mariposas, insectos, aves, serpientes de todos los tamaños, reptiles, peces y mamíferos. La anaconda, el yacaré, el jaguar, así como el pecarí, el tapir y la nutria gigante de río, el tucán y el guacamayo, entre muchos otros, tienen su hogar aquí.
Son muchos los coureiros (cazadores) que recorren las grandes extensiones húmedas poco profundas en busca de caimanes, localizables por el característico brillo de sus pupilas. Se asegura que sus capturas pueden llegar perfectamente al millón de pieles de caimán anualmente. Inicialmente su negocio son los caimanes que abundan en el Pantanal, pero en realidad practicaban la caza con todo tipo de animales que les salían al paso, sobre todo por la noche, desde ocelotes o nutrias hasta jaguares o incluso anacondas. A decir verdad el comercio de pieles ha derivado en un comercio de animales vivos para el mercado de mascotas exóticas, siempre muy apreciado.
La caza de animales salvajes fue ilegalizada en Brasil en 1967, pero el comercio fue en aumento y en 1986, se cedió a las presiones, creando una fuerza policial de guardabosques. Finalmente, en 1992 una resolución sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas prohibió la exportación de pieles sin curtir y ello, al parecer, ha puesto fin a buena parte de los coureiros furtivos.
Mientras buena parte de los humedales de todo el mundo se degradaban y terminaban por destruirse, el Pantanal con su abundancia de flora y fauna, ha llegado casi intacto hasta nuestros días. Su riqueza resulta extraordinaria.
Se asegura que en las aguas del Pantanal pueden vivir alrededor de diez millones de caimanes. Su población no peligró ni en la década de 1980, cuando los cazadores furtivos llegaron a matar más de un millón de ejemplares al año. Los ganaderos no dudaron en combatir tenazmente a los furtivos, poniendo en serio peligro sus tierras y su propia vida.

ACECHA EL PELIGRO: EL JAGUAR
Al atardecer, cuando van desapareciendo los últimos rayos de sol, una bruma compacta queda suspendida sobre la tierra, precediendo a la oscuridad que lo envuelve todo y llena el aire de un olor a musgo, lianas y plantas en descomposición. De vez en cuando surgen en la profundidad de la selva unos ruidos inciertos e imprecisos. De repente, amparada en el silencio más inquietante, surge una sombra amenazadora. El jaguar, el rey de esta selva, el más temible de los félidos americanos, se despereza e inicia su cauteloso vagar. Los nativos le temen porque conocen sus hábitos y saben que acaba de iniciar la cacería.
Esta zona del Pantanal es un mundo donde el hombre, pese a lo que puede llegar a creerse, apenas si juega un pequeño papel.
El jaguar está protegido, de todas formas aún se siguen haciendo algunas cacerías debido a los furtivos. Los safaris fotográficos que se organizan, apenas si duran un par de semanas, tiempo suficiente para tener chance como para conseguir avistarlo en su hábitat. Hay que tener en cuenta que no es un animal que pueda contemplarse simplemente atravesando la selva, hay que atraerlo y la técnica para conseguirlo es distinta a la que se emplea con otros muchos animales.
Se le encuentra en unas zonas muy determinadas, pero especialmente en la llamada el Chaco, al norte de Paraguay y cerca de la frontera con Bolivia. Cuando se llega al área donde poder encontrarlo, se escoge el lugar y se coloca generalmente un cebo, alguna cabra. A veces se ha dado el caso de que en una senda hay que colocar más de un cebo, puesto que el jaguar tiene muy mal olfato y, según la dirección del viento, se apercibe o no de la presencia de la camada. Se dan casos en que pasa junto a una de ellas y no se ha dado ni cuenta.
Por lo general hay que ausentarse del lugar y dejar que llegue el felino y coja la presa para llevársela a continuación. Es a partir de aquel momento cuando entra la verdadera función, el tener que rastrear la zona siguiendo sus huellas. El animal come la mitad de la presa, las entrañas y la parte del pecho, pero después la deja para alejarse durante el resto del día. No se aleja más de unos doscientos metros, pero allí la selva es tan espesa que hablar de esa distancia significa que el jaguar no se apercibe de la presencia de la expedición que pretende encontrarle. Una vez ubicado el rastro del animal alejándose de la presa en una dirección determinada y teniendo en cuenta algunas indicaciones de los guías, hay que situarse en lo alto de un árbol, limpiar los matorrales y el cebo a medio comer. Se inicia entonces la espera con inquietud. Indefectiblemente, el jaguar tiene que venir por el mismo camino por el que se alejó. Hay que cuidar cualquier tipo de sorpresa que proceda de las espaldas del viajero.
Lógicamente, cuando el sol se pone es cuando puede surgir lo inesperado y hay que prepararse. Guardar un absoluto silencio, evitando cualquier ruido por ligero que sea. Entonces, cuando aparece el jaguar y empieza a digerir la presa, la masticación de los huesos le anula un poco el sentido auditivo y está entretenido, entonces es el momento propicio para poder dispararle con las cámaras fotográficas. Son los minutos más emocionantes que se viven en un safari.
El jaguar es carnívoro y, al igual que otros felinos, es de costumbres nocturnas, por ello tiene una visión adaptada a la oscuridad. Sus ojos son grandes y la visión es binocular y cromática. A la luz del día ven igual que los humanos, sin embargo, por la noche llegan a ver hasta seis veces más. Los ojos del jaguar se adaptan en corto tiempo a la oscuridad debido a la acción rápida de los músculos del iris, que controlan el diámetro de la pupila. Además tienen una placa reflectora llamada repetum lucidum, que refleja la luz no captada por los receptores oculares cuando ésta entra en el ojo y puede así ser captada en una segunda oportunidad. Los gatos domésticos también poseen esta placa, que es la que produce el efecto tan conocido de “ojos brillantes” en la oscuridad.
El hábitat preferido por este animal son los bosques y las intrincadas selvas. En ellos tienen predilección por los lugares húmedos y sombríos como las orillas de los ríos y pantanos. Donde resulta difícil encontrarlos es en lugares abiertos como estepas o praderas, aunque en ellos abunde la caza.
En sus dominios encuentra contadas veces al hombre. El aspecto humano despierta su curiosidad, lo estudia atentamente y en principio se abstiene de atacarle. No obstante, si prueba su carne, se transforma en una fiera que no sólo ataca a los seres humanos, sin que medie provocación, sino que procura tropezarse con ellos con el propósito que es de imaginar.
Este depredador nocturno es el auténtico rey de la jungla amazónica.
La mayor parte de la región disfruta de una alta precipitación y un clima muy cálido, sumamente favorables para el desarrollo de una exuberante vegetación. Por ello, la cobertura vegetal de esta porción del planeta es una densa y tupida selva cuyo solo nombre, la jungla, evoca un misterioso mundo de humedad y calor, árboles gigantes y plantas trepadoras, extraños insectos, peligrosos reptiles de mordedura mortal, algarabía de monos y terribles cazadores de piel manchada, apenas visibles entre la penumbra del follaje.
El Pantanal representa una experiencia que termina enamorando a quien permanece en silencio y observa el mundo natural que se ofrece a su alrededor, dado que a cada paso y en cada rincón, por inhóspito y peligroso que parezca, existe un motivo de auténtica fascinación.

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TAORMINA



UN ENCLAVE CON ESPECIAL ENCANTO

A escasa distancia del estrecho que separa la isla de Sicilia de la península italiana y sobre una terraza natural asomada al mar Jónico, surge la espléndida Taormina, la vieja Tauromenion. Con su característico aspecto de burgo medieval, su antigua alma griega, y los colores y perfumes de la vegetación mediterránea, está considerada como uno de los lugares más bellos del mundo. Además, el clima hace de ella un destino perfecto en cualquier época del año.
El visitante de inmediato queda fascinado al conocerla, como le sucedió a Johann Wolfgang Goethe, cuando durante su viaje por Italia visitó el famoso Teatro Griego (siglo III a.C.), símbolo de la ciudad. En medio de los cipreses y las higueras, este enclave, transformado en arena por los romanos (lugar donde se desarrollaban los espectáculos de lucha), ofrece un espectacular panorama del mar azul turquesa hasta las costas de Calabria, de la ciudad de Siracusa y de la humeante cima del volcán Etna.
Taormina se extiende por el monte Tauro. Uno de los últimos picos de los montes Peloritanos, a 200 metros de altitud y se halla en un balcón sobre el mar, habiéndose convertido desde el siglo XIX en un centro turístico muy importante.
Posee magníficas playas accesibles mediante teleférico y un patrimonio artístico muy rico. Al margen de ello conserva un castillo árabe, que ocupa el lugar de la antigua ciudadela o Arx.

ENTRE LA LEYENDA Y LA HISTORIA
La ciudad fue fundada por los griegos en el año 735 a.C. con el nombre de Naxos.
Cuentan las leyendas tan frecuentes aquí que los marinos griegos que pasaban por la costa oriental de Sicilia olvidaron realizar sacrificios en honor del dios Poseidón, y él, encolerizado, les hizo naufragar. El único superviviente, Teocles, llegó al cabo Schico, próximo a Naxos, y volvió a Grecia para contar las maravillas de Sicilia, convenciendo a sus compatriotas para instalarse en la isla.
Después de la destrucción de Naxos por Dionisio I de Siracusa, en el 403 a.C., su territorio fue entregado a los sículos, quienes construyeron al norte de la antigua ciudad un campamento en el monte Tauro. Más tarde fue convertida en fortaleza con el nombre de Tauromenio, hacia el 396 a.C.
Dionisio intentó ocuparla, pero fue rechazado al menos dos veces. En el 392 a.C. se firmó la paz, por la que la ciudad fue entregada a Dionisio, que expulsó a los sículos y estableció allí a sus propios mercenarios.
En el 358 a.C. fue Andrómaco, padre del historiador Timeo, quien reunió a los antiguos habitantes de Naxos que estaban dispersos en Sicilia y, bajo su dirección, se establecieron en Tauromenio, que pronto creció.
En el 345 a.C. desembarcó allí Timoleón eludiendo la persecución de los cartagineses. Como era gobernada por Andrómaco, con un sistema justo y democrático, fue respetada por Timoleón.
Más tarde pasó a manos de Agatocles, que envió al historiador Timeo al exilio. Después se apoderó de Taormina un tirano llamado Tindarión, contemporáneo de Hicetas de Siracusa y de Fintias de Agrigento. Tindarión fue uno de los que llamó al rey Pirro de Epiro a Sicilia en el 278 a.C. Pirro desembarcó en Tauromenio y junto con Tindarión marchó contra Siracusa.
Sólo unos años más tarde, Hierón II de Siracusa dominó la ciudad y la utilizó de base contra los mamertinos. Hierón conservó la ciudad después del tratado de Roma del 263 a.C.
Durante la segunda guerra púnica, se cree que predominó el partido romano. Pasó a Roma junto con el resto de la isla, pero recibió un trato de favor por parte de Marcelo Taormina, de quien obtuvo el estatus de ciudad federada y aliada (una de las tres de la isla), conservando así una independencia nominal; no tenía ninguna obligación como, por ejemplo, proveer de barcos a la flota romana, como en el caso de otras ciudades de la isla de Sicilia.
Durante la guerra social, desde el 134 a.C. al 132 a.C. fue ocupada por los esclavos rebelados. A lo largo de los años desafiaron al cónsul Publio Rupilio, hasta que fue reducida por hambre y el jefe local, Sarapión, junto a otros jefes destacados fueron ejecutados.
En el año 36 a.C. fue ocupada por Sexto Pompeyo en la guerra contra Octaviano y fue el escenario de un combate naval entre las flotas de ambos, con la victoria final de Pompeyo.
Después de la guerra, Octaviano se estableció allí una colonia romana, expulsando a los antiguos habitantes.
Subsistió durante el Imperio Romano, y producía un vino de buena calidad, siendo muy valorado también el mármol de sus canteras.
Aliada de Roma, se convirtió en la capital de la Sicilia bizantina tras la caída del Imperio Romano. Fue posesión bizantina hasta el 906 en que la ocuparon los árabes tras dos años de asedio, quedando totalmente destruida.
El normando Roger de Hauteville la dominó y reconstruyó en el 1079, de modo que la ciudad alcanzó a partir de entonces un largo periodo de prosperidad.

DEL TEATRO GRIEGO AL ODEÓN
El teatro de Taormina, también conocido como Teatro Griego o Greco-Romano,  se encuentra instalado en una zona privilegiada, ya que desde ella se puede contemplar de manera espectacular la localidad de Giardini di Naxos y el volcán Etna.
Se construyó en la época helenística y fue reconstruido casi en su totalidad en tiempos de la dominación romana. Fue en ésa época cuando el recinto se utilizó para la práctica de la lucha de gladiadores.
El teatro consta de nueve secciones, y está rodeado por un doble pórtico. Originalmente tenía una capacidad para unos 5.000 espectadores, y 109 metros de diámetro. Todavía se mantienen en pie algunas de las columnas de estilo corintio que se alzaban en el muro situado tras el escenario principal.
En este teatro es donde se celebra actualmente el Festival de Cine de Taormina junto con diferentes actuaciones artísticas y musicales.
Si al viajero le interesa la Edad Media, vale la pena que no se pierda una visita al hermoso Palacio Corvaia, de estilo siciliano-medieval que fue construido en el siglo X.
Este palacio medieval fue construido originalmente por los árabes cuando gobernaban Taormina, pues habían conquistado la villa en el año 902. Está ubicado justo al lado de la iglesia de Santa Catalina de Alejandría y en la plaza Badia. Una vez que los árabes dejaron la ciudad, la estructura original fue sufriendo modificaciones y se le agregaron distintas partes, especialmente durante el siglo XV. La parte principal de la estructura sigue siendo árabe, es la torre, pero además hay un patio interno de influencia árabe con ventanas y puertas arqueadas. En el siglo XIII se le sumó una escalinata que asciende al primer piso y un balcón ornamental con vistas directamente al patio.
Al Palacio de Corvaia también se le conoce como el Edificio del Parlamento porque albergó al Parlamento siciliano en 1410 y siempre ha sido una de las joyas más preciadas de Taormina. Se llama Corvaia por una noble y rica familia de la ciudad y fue restaurado en los años 40 del siglo XX. En la actualidad es sede de la Oficina de Turismo, pero también funciona en él un museo que abierto al público.
No muy lejos del Teatro y en las inmediaciones del antiguo foro (ahora plaza Vittorio Emanuele), se levanta con orgullo y solitaria la gran muralla de la llamada Naumachia (siglo I a.C.), según el prestigioso excedente de romana, después del teatro en Taormina. Un total de 122 metros de longitud y unos cinco de altura, en cuya pared se alternan dieciocho grandes nichos absidales y otros tantos pequeños nichos rectangulares. La muralla corre paralela a la actual Corso Humberto, calle principal de la antigua ciudad. Actuando como una antigua terraza, rodeada de aguas abajo por un gran espacio rectangular mucho más amplio que el actual.
Se cree que a este espacio se le denominó Naumachia, debido a los juegos de guerra romanos que se llevaron a cabo en aquel lugar. O quizás un lugar que fue utilizado como gimnasio, a causa de un torso masculino sin cabeza de tipo Praxíteles que fue encontrado en el lugar y ahora puede contemplarse en el museo arqueológico de la antigua abadía.
No hay que olvidar la catedral de Taormina, Il Duomo es una iglesia medieval dedicada a San Nicolás de Bari que se encuentra a lo largo del Corso Umberto, cerca de Porta Catania.
El Odeón (siglo I a.C.) de Taormina data de la época imperial romana, concretamente de la época de César Augusto Octaviano y en cuanto a estructura se asemeja bastante al Teatro Griego, aunque de dimensiones bastante menores ya que estaba pensado para albergar a unas 200 personas, por tanto, a un público más selecto. Se encuentra situado detrás de la colina de Santa Catalina de Alejandría, junto al Palacio Corvaia, y fue descubierto en 1892 durante las obras de construcción del nuevo teatro de la ciudad.
El Odeón reproduce la estructura del Teatro Griego. Consta de tres partes bien diferenciadas: los graderíos, el lugar destinado al coro y los músicos y el escenario. Ésta última aprovechando los restos del antiguo templo de Afrodita que afloró durante las excavaciones. Normalmente eran edificios destinados a espectáculos musicales, aunque también resultaba frecuente que fuesen utilizados para pequeñas representaciones y lugares de debate.

ISOLA BELLA
Isula Bedda en siciliano, es una pequeña isla situada dentro del municipio de Taormina, en la provincia de Mesina. En ocasiones, la pequeña distancia que la separa de la costa desaparece a causa de la marea, convirtiéndose entonces en una península. Se trata de un paradisíaco rincón.
El nombre fue acuñado por el barón Wilhelm von Gloeden, que difundió en todo el mundo el valor artístico de la isla.
Donada en 1806 por Fernando I de las Dos Sicilias a Pancrazio Ciprioti, alcalde de Taormina, fue adquirida en 1890 por Lady Florence Trevelyan, sobrina de la reina Victoria I del Reino Unido y mujer del filántropo alcalde de Taormina, profesor Salvatore Cacciola, que construyó una pintoresca caseta. Posteriormente fue heredada por su único sobrino varón, el abogado Césare Acrosso.
En 1954 fue adquirida por los hermanos Busurgi, que construyeron una espléndida residencia con una minúscula piscina camuflada entre rocas y la vegetación de la zona.
Treinta años después, en 1984, tras una petición del Ayuntamiento de Taormina, la Consejería regional de Bienes Culturales declaró la Isola Bella como lugar de interés histórico artístico de especial valor, sometiéndola a vínculos de tutela. El decreto consideraba la isla como un “monumento natural”.
En 1990 la isla fue puesta a subasta y adquirida por el Assessorato del Beni Culturali. En 1998 fue instituida como reserva natural, gestionada por el Fondo Mundial para la Naturaleza. Recientemente la gestión ha pasado a manos de la provincia de Mesina.
Otro de los puntos de ineludible visita en Taormina es el Jardín Público. De una belleza poco común, este jardín de la Villa Comunale siempre resulta capaz de ofrecer momentos de inolvidable relajación. Es una parada obligada para cualquier persona que pasea sin prisas por Taormina. Este jardín es un lugar ideal para deambular tranquilo rodeado de naturaleza virgen que, entre otras cosas, permite disfrutar de unas panorámicas maravillosas del mar o bien gozar de una lectura agradable una vez sentado en cualquier banco. Plantas hermosas y edificios conocidos como las locuras victorianas, rodean este rincón inigualable que aguarda siempre a los visitantes para proporcionarles horas de sosiego. Ideal para un paseo fresco al resguardo del calor del verano.
En verano, en Taormina hace un calor húmedo con temperaturas que llegan hasta los 40ºC y, en raras ocasiones se superan estos 40ºC. Las lluvias son más bien escasas durante el estío, aunque no se trata de un clima especialmente árido.
En primavera y otoño el clima es suave y con temperaturas muy agradables. En invierno es fresco con temperaturas en torno a los 15ºC.

UNA VISITA A LOS ALREDEDORES
No se puede dejar de dar un paseo a lo largo del Corso Humberto I, la vía principal de la ciudad, ideal para los que quieren ir de compras; aquí se encuentran numerosas tiendas de artesanía en las que se vende absolutamente de todo: desde cerámicas hasta joyas pasando por la ropa y los típicos souvenirs. Para disfrutar de un poco de tranquilidad se pueden recorrer las pintorescas callejuelas y los patios de la parte más antigua de la ciudad.
Taormina, sin lugar a ningún género de dudas, también presume de mar y playas. Durante el verano es una tentación darse un baño refrescante en las aguas transparentes de Giardini di Naxos o en las playas de Mazzaro, a las que se llega con un teleférico desde Mazzeo y Lido Spisone, donde por la noche se puede ir a la discoteca.
Por lo que se refiere a los alrededores y considerada como una de las más bella localidades marítimas de la costa este, Giardini di Naxos se encuentra muy cerca de Taormina y es uno de los lugares predilectos de los sicilianos por el esplendor de sus aguas. El paseo marítimo, muy amplio, alterna playas abiertas al público y lidos equipados, y está lleno de hoteles, restaurantes, pizzerías y discotecas. En Giardini di Naxos existe un puerto en el que atracan incluso barcos de grandes dimensiones.
Taormina es lo más similar a un oasis natural que regala rincones incomparables y muy acogedores. Los amantes de la historia y del arte encuentran en ella el lugar ideal que visitar.

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